El Coronavirus podría obligar a más personas a desplazarse por necesidad mientras el hambre aumenta en las comunidades de migrantes y desplazadas de acuerdo con un nuevo Informe de las Naciones Unidas

Date Publish: 
11/10/2020

Ginebra/Roma– Según un nuevo informe, el hambre y el desplazamiento de las poblaciones en todo el mundo – que ya se encontraban en niveles récord cuando comenzó la pandemia de COVID-19- podrían aumentar aún más, mientras que las personas en movimiento y que dependen de flujos de remesas cada vez menor, buscan desesperadamente trabajo para poder brindar apoyo a sus familias.

El Informe – el primero de su clase – fue difundido hoy por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, y muestra cómo la pandemia ha impulsado la aparición de la inseguridad alimentaria y ha aumentado la vulnerabilidad entre los migrantes, las familias que dependen de las remesas y las comunidades forzadas a abandonar sus hogares debido a conflictos, violencia y desastres.

Las dos agencias de Naciones Unidas advierten que los daños sociales y económicos de la pandemia podrían ser devastadores y hacen un llamamiento a todo el mundo para prevenirlos, redoblando los esfuerzos para responder de manera inmediata a las necesidades humanitarias cada vez mayores, abordando los impactos socioeconómicos de la crisis y asegurando que los más vulnerables no sean olvidados.

“El impacto socioeconómico de la pandemia es más devastador que la enfermedad en sí. Muchas personas en países con ingresos bajos y medios, que meses atrás estaban en situación de pobreza, pero podían de todas maneras arreglárselas, ahora se encuentran con que sus medios de sustento están totalmente destruidos. Las remesas que los trabajadores que se encuentran en el exterior enviaban a los familiares en sus lugares de origen también se han agotado, provocando muchas adversidades. A raíz de todo esto, las tasas de hambre se han disparado en todo el mundo”, sostuvo el Director Ejecutivo del PMA, David Beasley.

"El impacto que la crisis del COVID-19 ha tenido sobre la salud y la movilidad humana representa una amenaza a los compromisos asumidos a nivel mundial, incluyendo entre tales el Pacto Mundial para una Migración Ordenada, Segura y Regular, además de obstaculizar los continuos esfuerzos tendientes a brindar apoyo a quienes necesitan asistencia. Es nuestra responsabilidad colectiva salvaguardar los derechos de las personas en movimiento y asegurar que no sigan sufriendo más daños”, dijo el Director General de la OIM, António Vitorino. 

El impacto que la pandemia ha tenido sobre las formas de desplazarse de las personas no tiene precedentes. Las medidas y restricciones implementadas en más de 220 países, territorios o zonas para intentar contener la propagación de la enfermedad han limitado la movilidad humana, las oportunidades laborales y de obtener un ingreso, ejerciendo mucha presión sobre la capacidad de los migrantes y personas desplazadas para poder acceder a alimentos y paliar otras necesidades básicas.

La inseguridad alimentaria y el desplazamiento están estrechamente relacionados. El hambre – sobre todo cuando está combinado con los conflictos – es un factor crítico de empuje que lleva a las personas a emigrar. Nueve de cada diez de las peores crisis alimentarias en el mundo ocurren en países con el mayor número de personas desplazadas internamente. Asimismo, la mayor parte de las personas desplazadas se encuentran en países afectados por la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición.

Los 164 millones de trabajadores migrantes que hay en el mundo, en especial los que trabajan en el sector informal, son algunos de los más castigados por la pandemia. Con frecuencia trabajan sobre una base temporal o estacional a cambio de salarios bajos y sin acceso a los sistemas de protección social. Durante las crisis económicas, estas poblaciones suelen ser con frecuencia las primeras en perder sus puestos de trabajo. Al mismo tiempo, la interrupción del trabajo agrícola estacional puede llegar a tener repercusiones en la producción, el procesamiento y la distribución de alimentos, lo cual podría llegar a incidir en la disponibilidad de alimentos y la posibilidad de acceder a los mismos, tanto a nivel local como regional.

Sin un ingreso sostenido, el informe advierte que muchos migrantes no solamente se verán obligados a retornar a sus hogares, sino que ello provocará una caída al menos temporal en el volumen de remesas, las cuales constituyen una cuerda salvavidas esencial para cerca de 800 millones de personas – o una de cada nueve – en todo el mundo.

La pandemia ha limitado muchísimo las oportunidades de los migrantes de generar medios de subsistencia, los cuales son cada vez más escasos, y el Banco Mundial pronostica una caída del 14 % en las remesas hacia países de ingresos bajos y medios en 2021. Las consecuencias de la inseguridad alimentaria podrían llegar a ser devastadoras. El PMA proyecta que hacia finales del año 2021 al menos 33 millones de otras personas podrían terminar en situación de hambruna debido, tan sólo, a la caída en las remesas que se está pronosticando.

Las dos agencias hacen un llamamiento a la comunidad internacional para asegurar que se hagan todos los esfuerzos posibles tendientes a limitar el impacto inmediato sobre los más vulnerables, a la par que se garantizan inversiones a largo plazo que conduzcan con total certeza a la recuperación.

La Organización Internacional para las Migraciones está consagrada al principio de que la migración en forma ordenada y en condiciones humanas beneficia a los migrantes y a la sociedad. Ofrece asesoramiento experto y servicios a los gobiernos, migrantes y otras poblaciones móviles. La OIM trabaja para ayudar a asegurar la gestión ordenada y en condiciones humanas de la migración, para promover la cooperación internacional en cuestiones migratorias, para asistir en la búsqueda de soluciones prácticas ante los desafíos que plantea la migración y para brindar asistencia humanitaria a los migrantes que la necesiten, sea que se trate de refugiados, personas desplazadas u otras personas que hubieran sido desarraigadas y también las comunidades de acogida.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2020. Es la mayor organización humanitaria del mundo, salvando vidas en emergencias y utilizando la asistencia alimentaria como una vía posible hacia la paz, la estabilidad y la prosperidad para todas las personas que se están recuperando de los conflictos, desastres y el impacto del cambio climático.

 

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La Unión Europea, ACNUR y OIM apoyan la integración pacifica de personas refugiadas y migrantes en comunidades afectadas por COVID-19 en América Latina y el Caribe

Date Publish: 
18 / 12 / 2020

La Unión Europea (UE), ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) aúnan esfuerzos para promover la integración y coexistencia pacífica entre personas refugiadas, migrantes y comunidades de acogida vulnerables en una nueva iniciativa lanzada en 11 países en América Central, Suramérica y el Caribe.

La iniciativa conjunta asistirá a las comunidades más impactadas por la pandemia de la COVID-19 al proveer mayor acceso a servicios de protección social y apoyo para solventar el impacto socioeconómico de y  aumentar los esfuerzos para la recuperación a largo plazo.

Las intervenciones también tienen como objetivo reforzar la respuesta de los sistemas de salud  al mejorar el acceso e inclusión de personas refugiadas y migrantes en las respuestas nacionales, mientras se mejora la cohesión social con comunidades de acogida mediante interacciones positivas y mayor sensibilización sobre el virus.

“Esta iniciativa conjunta beneficiará a las poblaciones vulnerables, gobiernos y organizaciones de sociedad civil en la región al fortalecer los servicios de salud, capacidades de desarrollo, y la cohesión y coordinación social,” dijo Alejandro Guidi, Asesor Regional de la OIM para las Américas. “Los proyectos serán coordinados con gobiernos locales y nacionales para capitalizar las sinergias junto a otras iniciativas lideradas por gobiernos y organizaciones internacionales.”

“La COVID-19 ha impactado desproporcionalmente a las personas refugiadas y migrantes más vulnerables y a sus comunidades de acogida en la región,” dijo José Samaniego, Director Regional de las Américas para ACNUR. “Esta alianza llega en el momento donde esfuerzos coordinados y potentes son cruciales para asegurar que las personas refugiadas y migrantes tengan la oportunidad de ayudar a sanar y reforzar a la sociedad.”

América Latina y el Caribe han sido afectados considerablemente y la región se enfrenta a una grave caída económica. Mientras cada país tiene sus obstáculos particulares, hay una necesidad general de apoyar a los gobiernos para asegurar que estas poblaciones no sean olvidadas. El riesgo de inestabilidad e inseguridad económica severa es alto, debido a la amplia gama de efectos de la COVID-19 en una región caracterizada por pobreza, violencia y una capacidad institucional limitada.

Esta situación es particularmente difícil en ciudades grandes, áreas remotas e inaccesibles, regularmente encontradas en zonas fronterizas donde las instalaciones de salud son escasas. Muchas veces, estas  reciben una mayor concentración de personas refugiadas, migrantes y población indígena, quienes ya se encontraban en situaciones de vulnerabilidad previo a la pandemia.

COVID-19 también ha puesto a prueba la resiliencia económica de la región. Las remesas están proyectadas a declinar agudamente, impactando a aquellos países que dependen de ellas. Mientras que los países en la región tienen mercados laborales irregulares significativos, las medidas de confinamiento han obstaculizado la habilidad de recibir ingresos para los más vulnerables, conduciendo a la pobreza y al riesgo de hambruna, desalojos, tensiones sociales y conflictos debido al acceso limitado a medios de vida y  a la saturación de servicios públicos.

Según los gobiernos e información reportada por la Plataforma de Coordinación Inter-agencial (R4V), hay aproximadamente 4,6 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en la región. Además, más de 900.000 personas de Centroamérica se han visto forzados a huir sus hogares, sin trabajo, en pobreza, con amenazas y extorsión; más de 400.000 de ellas siguen en la subregión.

Estas iniciativas, financiadas por el Instrumento en pro de la Estabilidad y la Paz (IcSP por sus siglas en inglés) cubrirán una respuesta integrada y multi-sector para varios grupos en vulnerabilidad, incluyendo personas refugiadas, migrantes, población indígena, y comunidades receptoras en Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Venezuela y a la vez las actividades y esfuerzos de coordinación regionales.

ACNUR y IOM construirán sinergias dentro de estas acciones financiadas por IcSP junto a otros socios de UE que se concentran en poblaciones vulnerables de la región, como la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria (ECHO por sus siglas en inglés) y la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo (DEVCO por sus siglas en inglés).

FIN

 

Sobre la Unión Europea

La Unión Europea está respondiendo de forma comprensiva y decidida a la pandemia del coronavirus, no solo en la esfera domestica sino también a escala global, trabajando con los países socios para manejar el impacto de la crisis. Como actor global y principal contribuyente al sistema de cooperación internacional, la Unión Europea aporta una ayuda crucial en las Américas, para abordar los desafíos que plantea la pandemia para el sustento, la estabilidad y la seguridad de nuestras sociedades. A través del Instrumento de Estabilidad y Paz (IcSP), el apoyo de la Unión Europea está directamente dirigido en primer lugar a evitar que el COVID-19 genere conflictos o los agrave, favoreciendo la convivencia y las posibilidades de integración entre refugiados, migrantes y comunidades de acogida en una respuesta coordinada con países socios, agencias de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil. La respuesta se enmarca además bajo un enfoque “Equipo Europa”, combinando los recursos de la Unión Europea, sus Estados Miembros e instituciones financieras.

 

Sobre ACNUR, la Agencia ONU para los Refugiados

El ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, es una organización mundial dedicada a salvar las vidas, proteger los derechos y construir un futuro mejor para los refugiados, las comunidades desplazadas por la fuerza y las personas apátridas. ACNUR trabaja para garantizar que todas las personas tengan derecho a buscar asilo y encontrar un refugio seguro, ya que han huido de la violencia, la persecución, la guerra o el desastre en sus hogares. ACNUR ayuda a salvar vidas y a construir mejores futuros para millones de personas obligadas a abandonar su hogar.

Sobre la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

La Organización Internacional para las Migraciones se dedica a promover la migración humana y ordenada en beneficio de todos. Lo hace proporcionando servicios y asesoramiento a gobiernos, migrantes y otras poblaciones en movilidad. La OIM trabaja para ayudar a garantizar la gestión ordenada y humana de la migración, promover la cooperación internacional en cuestiones migratorias, ayudar en la búsqueda de soluciones prácticas a los desafíos migratorios y brindar asistencia humanitaria a migrantes, refugiados, personas desplazadas y comunidades de acogida.

Para más información, favor contactar a:

OIM

Jorge Gallo jgallo@iom.int

Bryan Brennan bbrenan@iom.int 

 

ACNUR

Olga Sarrado sarrado@unhcr.org

Sibylla Brodzinsky brodzins@unhcr.org