Reubicación planificada: Cuatro puntos a considerar en un ambiente cambiante

Reubicación planificada: Cuatro puntos a considerar en un ambiente cambiante

*Publicado originalmente por Caribbean Migration Consultations (https://caribbeanmigration.org/blog/planned-relocation-four-points-consider-changing-environment)

Los países del Caribe son altamente vulnerables a los impactos del cambio climático, desde desastres repentinos (huracanes, inundaciones) hasta fenómenos como el aumento del nivel del mar y la degradación de la tierra. Muchos países y territorios del Caribe tienen grandes porcentajes de sus centros urbanos y actividades económicas en zonas costeras bajas, las cuales enfrentan riesgos específicos relacionados con los efectos adversos del cambio climático y ambiental. El sector del turismo en dichos Países Insulares Pequeños en Desarrollo (PEID) puede verse gravemente afectado por el cambio climático: "un eventual aumento de un metro del nivel del mar podría inundar parcial o totalmente el 29% de los 900 centros turísticos costeros en 19 países del Caribe, con una mayor proporción (49–60 por ciento) vulnerable a la erosión costera asociada ”.

Las opciones de adaptación en áreas vulnerables pueden ser limitadas. En este sentido, los países del Caribe han comenzado a considerar la reubicación planificada como una opción en sus planes y estrategias de cambio climático. La Contribución Determinada Nacionalmente (NDC) de las Bahamas a la Conferencia Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que determina los compromisos de los países para mitigar y adaptarse al cambio climático, menciona en "medidas de adaptación emprendidas y opciones" la "reubicación de comunidades" de la costa ”junto con otras iniciativas de adaptación costera (defensas costeras, reforma de los códigos de construcción, instalaciones de ósmosis inversa). La Segunda Comunicación Nacional de las Bahamas a la CMNUCC también menciona la experiencia del reasentamiento de una comunidad en Family Island desde la costa a nuevas tierras .

La vulnerabilidad de las comunidades en Haití al cambio climático también ha llamado la atención de los responsables políticos y ha llevado a explorar opciones para la reubicación planificada. En la NDC haitiana, la reubicación planificada se define como una posible medida de adaptación para las poblaciones en las áreas costeras, lo que exige una evaluación de costo-beneficio de estos procesos.

Se pueden encontrar disposiciones similares en documentos climáticos de otros países del Caribe, como Belice y Guyana. La Tercera Comunicación Nacional de Belice a la CMNUCC menciona la vulnerabilidad de las zonas costeras y la evaluación de "la viabilidad de reubicar a las comunidades vulnerables". En Guyana, la Segunda Comunicación Nacional destaca que "las grandes amenazas del cambio climático probablemente crearán dificultades para la economía y los medios de vida de la gente de Guyana", lo cual requiere "políticas para la reubicación de habitantes, infraestructura y servicios ubicados en áreas altamente vulnerables ".

La reubicación planificada se lleva a cabo “bajo la autoridad del Estado, se lleva a cabo dentro de las fronteras nacionales y se realiza para proteger a las personas de los riesgos e impactos relacionados con los desastres y el cambio ambiental, incluidos los efectos del cambio climático”. Además, el Marco de Adaptación de Cancún acordado en la Conferencia Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) identifica la reubicación planificada como una de las formas de movilidad humana que requiere "comprensión, coordinación y cooperación", junto con el desplazamiento inducido por el cambio climático y la migración.

La reubicación planificada también se menciona en el recientemente aprobado Pacto Mundial sobre Migración Segura, Ordenada y Regular bajo el objetivo 5 sobre la mejora de la disponibilidad y flexibilidad de los caminos para la migración regular para “migrantes obligados a abandonar sus países de origen debido a desastres naturales de aparición lenta, los efectos adversos del cambio climático y la degradación ambiental" donde no es posible la adaptación o el retorno. La reubicación planificada también aparece en el Marco de Sendai sobre la Reducción del Riesgo de Desastres de 2015 con un claro enfoque humanitario.

Puede haber diferentes razones que justifican la reubicación de las comunidades, incluida la necesidad de alejar a las personas de las áreas cada vez más vulnerables a los desastres repentinos y áreas que pueden volverse habitables debido al aumento del nivel del mar. Existe consenso en que la reubicación planificada debe ser una solución de último recurso, dada su complejidad y costo, cuando otras opciones para la adaptación in situ no son adecuadas, por ejemplo, cuando el aumento del nivel del mar hace que las áreas sean inhabitables.

Experiencias del campo: lecciones aprendidas y mejores prácticas.

Si bien la reubicación planificada se considera cada vez más como una posible opción de último recurso para la adaptación al cambio climático en los países del Caribe, las experiencias realizadas en estos países aún son limitadas y las lecciones aprendidas no se han explorado completamente.

República Dominicana: reubicación de la comunidad de Boca de Cachón

La República Dominicana está altamente expuesta a eventos de inicio repentino y es uno de los países más afectados del mundo. La comunidad de Boca de Cachón en la provincia de Independencia, afectada por las crecientes aguas del lago Enriquillo, se reubicó en 2014, a pocos kilómetros de distancia, en terrenos más altos. Esta acción permitió a la comunidad reducir la vulnerabilidad a las inundaciones mientras que aumentó el acceso a servicios como la salud y la educación. Sin embargo, la reubicación de Boca de Cachón también ha tenido algunos inconvenientes. La nueva comunidad fue reubicada más lejos de la carretera principal, lo que causó desafíos para los aldeanos que solían vender sus propios productos en el camino a la capital provincial. Los resultados confirmaron que las actividades generadoras de ingresos siguen siendo una parte crucial de cualquier reubicación planificada exitosa.

Jamaica: la reubicación como estrategia para la reducción del riesgo de desastres

Jamaica ha abordado la reubicación planificada como un requisito para su reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático. Al menos tres comunidades en la isla han sido reubicadas en el pasado, y el proceso ha enfrentado desafíos para "restaurar o desarrollar nuevos medios de vida". Reconociendo que se necesita un enfoque proactivo y progresivo, Jamaica desarrolló un Marco de Políticas de Reasentamiento alineado con el Plan Nacional de Desarrollo y basado en evaluaciones de vulnerabilidad de las comunidades en riesgo. En la comunidad de Harbor Heights, la Oficina de Preparación para Desastres y Manejo de Emergencias de Jamaica desarrolló un plan de acción de reasentamiento que destaca la necesidad de evidencia y datos robustos, así como el compromiso de la comunidad para diseñar una reubicación planificada exitosa.

El camino a seguir para diseñar procesos de reubicación planificados

La reubicación planificada se considera cada vez más como una respuesta de política en los países del Caribe como último recurso para la protección de las personas en entornos vulnerables. Si bien existe evidencia anecdótica sobre casos específicos de reubicaciones planificadas, la consolidación de la información disponible sigue siendo limitada, lo que dificulta la capacidad de desarrollar experiencias exitosas y aprender de los desafíos anteriores.

Compartir buenas prácticas puede ayudar a los Estados a adaptar los casos exitosos a sus escenarios nacionales. Respondiendo a las necesidades de las comunidades vulnerables, la pequeña nación insular de Fiji en el Pacífico Sur ha desarrollado un conjunto de Pautas de Reubicación Planificada para llevar a cabo la reubicación relacionada con el cambio climático, identificando los roles de cada agencia en las diferentes fases del proceso de reubicación. En América Latina, Colombia ha desarrollado reubicaciones planificadas en los entornos urbanos de Bogotá y Medellín para reducir el riesgo de desastres. Uruguay diseñó un Plan Nacional de Reubicación para ayudar a las poblaciones vulnerables que viven en áreas inundadas y contaminadas, con lo que ganó el Premio Momentum for Change de la CMNUCC en 2014. El caso de la reubicación planeada de los isleños de Manam, en Papua Nueva Guinea, muestra la necesidad de considerar la disponibilidad de recursos en áreas de destino, las situaciones de desigualdad y la exposición a nuevos riesgos.

La Caja de herramientas: Planificación de las reubicaciones para proteger a las personas de los desastres y el cambio ambiental, de la OIM, el ACNUR y la Universidad de Georgetown identifica una serie de factores importantes que deben considerarse al diseñar los procesos de reubicación planificados, que incluyen:

  1. La existencia de un marco legal bien definido y apropiado, basado en la ley de derechos humanos, para regir el proceso de reubicación planificado;
  2. La medida en que se toman en cuenta las necesidades de las poblaciones afectadas y el impacto de las reubicaciones planificadas en ellas, y la manera en que se consulta a las poblaciones afectadas en el proceso;
  3. La complejidad de los problemas de tenencia de la tierra en términos de áreas desocupadas, adquisición de tierras, sitios de reubicación, etc.
  4. La importancia de contar con mecanismos adecuados de monitoreo, evaluación y responsabilidad en todas las etapas del proceso.

A medida que el cambio climático continúa afectando a los países del Caribe, la mitigación y la adaptación in situ pueden no ser suficientes en áreas vulnerables, y la reubicación planificada aparece como una opción viable de último recurso. El conocimiento y el intercambio de experiencias siguen siendo cruciales en este esfuerzo.


Migración y discapacidad en el 2020

Migración y discapacidad en el 2020
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Laura Manzi

Si bien calcular el número de las personas con discapacidad en el mundo es una tarea complicada, pues no existen registros oficiales, y también porque en ese proceso se involucran otros desafíos como tener que distinguir entre discapacidad física, mental, intelectual o sensorial, según las estimaciones de la OMS el 15% de la población mundial vive con discapacidad. Sin embargo, en los discursos relacionados con la discapacidad mencionar los números no es tan funcional, pues hay que remarcar, primero, que muchas personas pueden también no reconocer o no consideran su condición como una discapacidad, y segundo, que cada persona vive su discapacidad de manera diferente.
 
Esto se debe no solo a los otros elementos que componen su identidad, como el género, edad, identidad sexual, etnia, nacionalidad, que también definen la manera en la cual la discapacidad se manifiesta y que atenuan o agravan sus consecuencias, sino también a los factores que caracterizan su posición social, como su situación económica, nivel educativo y estatus migratorio (regular o irregular), entre otros. Estos últimos pueden afectar y limitar las capacidades y oportunidades de la persona con discapacidad. En ese sentido, la gravedad de la discapacidad es en parte relativa a las condiciones de vida y al ambiente en el cual la persona vive. Las personas migrantes que viven con discapacidad enfrentan numerosos obstáculos y sufren una vulnerabilidad mayor, pues a menudo carecen de oportunidades y atención adecuada a sus necesidades y encuentran mayores dificultades a la hora de acceder a servicios de salud y de seguridad social. 

¿Puede el proceso migratorio ser la causa de la discapacidad? 

Debido a la carencia de estudios enfocados en el tema de discapacidad, la literatura acerca de las condiciones de vida de las personas migrantes que viven con una condición de este tipo es escasa. Sin embargo, algunos estudios hacen referencia a cómo el proceso migratorio en sí también puede ser el causante de la discapacidad.

Según un informe de COAMEX, que se basa específicamente en la ruta migratoria de México hacia Estados Unidos, durante el tránsito, las personas migrantes tienen que lidiar con situaciones difíciles y riesgosas que pueden provocar el riesgo de adquirir condiciones de discapacidad, sobre todo física o psicosocial, como son:

  • Subir o descender del tren en movimientos (a menudo para huir, evitar la detención, o trasladarse más rápidamente por algunos tramos), lo que pueden causar mutilaciones.
  • Sufrir accidentes o choques de los vehículos en los cuales se encuentran grupos de migrantes en condiciones inseguras o ser víctima de actos violentos que dejan contusiones físicas.
  • A raíz de una experiencia que puede ser estresante y traumática, en algunas personas migrantes se genera ansiedad, trastornos de pánico y estrés postraumático, lo que a su vez puede provocar el desarrollo de discapacidades psicosociales.  

A través de un comunicado, las Naciones Unidas también enfatizaron la vulnerabilidad de las personas migrantes frente al riesgo de discapacidad. Por ejemplo, los trabajadores y las trabajadoras migrantes que cuentan con menores niveles educativos o que sufren de exclusión laboral en muchos sectores tienen que ocuparse a menudo de trabajos manuales peligrosos, los cuales exponen las personas a alto riesgo de accidentes y por consiguiente a condiciones de discapacidad física. 

¿Qué significa ser migrante y vivir con discapacidad en época de pandemia? 

Reiterando los datos e informaciones divulgadas por la Organización Mundial de la Salud, la OIM indica que los riesgos que sufren las personas con discapacidad (por supuesto, dependiendo de su discapacidad) son debidos a: 

  • Las dificultades para respetar algunas medidas de higiene preventiva y de protección, como lavarse frecuentemente las manos (en particular, en los casos en que los lavabos son físicamente inaccesibles o una persona tiene dificultades físicas para frotarse adecuadamente las manos);  o ponerse mascarillas. 
  • Los obstáculos para acceder a información o mantener el distanciamiento social y el aislamiento, pues las personas con discapacidad pueden necesitar de apoyo diario por parte del personal sanitario o de familiares y conocidos.  
  • Las personas con discapacidad también pueden sufrir de infecciones por COVID-19 más graves, por causa de afecciones preexistentes, imposibilidad o dificultad para acceder a servicios de atención de la salud, y finalmente interrupciones abruptas en los sistemas de apoyo de los cuales suelen beneficiarse.

Las personas migrantes con discapacidad presentan mayores vulnerabilidades frente a la COVID-19, pues estas situaciones pueden resultar aún más perjudiciales al coexistir con otras condiciones desfavorables, como falta de protección social, bajos niveles económicos, discriminación y exclusión social. 

Desde el exterior, es fácil poder identificar las discapacidades física y hacer un esfuerzo de comprensión de los retos que enfrenta la persona. Menos visibles son, sin embargo, otros tipos de retos con los cuales estas personas conviven, como la exclusión social y laboral, el estigma,la discriminación o los obstáculos que encuentran a la hora de acceder a la educación. Estos obstáculos son doblemente nocivos para las personas migrantes que viven con discapacidad.  

Por esta razón, es necesario estimular una conversación más amplia y activa acerca del tema, sobre todo ante una literatura aún carente sobre discapacidad, invitando a las instituciones, agencias y organizaciones a realizar más estudios que visibilicen el asunto y a liderar iniciativas, para que el marco legislativo que protege las personas con discapacidad pueda ser fortalecido, para que se discuta y se aporten soluciones y sobre todo para que el acceso a la salud sea garantizado a las  personas migrantes en situación de discapacidad.       

La inclusión social, económica y política de las personas en situación de discapacidad, si bien no figure directamente como Objetivo de Desarrollo Sostenible, es transversal a muchas de las metas de la Agenda 2030 y a su determinación a ‘no dejar a nadie atrás'. Desde la salud (ODS 3) hasta la educación de calidad (ODS 4), el trabajo decente (ODS 8) y la reducción de las desigualdad (ODS 10) entre otros: la Agenda 2030 sanciona nuestros compromisos para lograr el empoderamiento y la plena inclusión de personas -incluidas las personas migrantes- en situación de discapacidad.