Respondiendo al discurso de odio contra las personas migrantes en redes sociales: ¿Qué puedes hacer?

Respondiendo al discurso de odio contra las personas migrantes en redes sociales: ¿Qué puedes hacer?

"Tenemos que recordar que los crímenes de odio están precedidos por discursos de odio". Así es como Adama Dieng, Asesor Especial de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, inicia el video de Alto al Discurso de Odio. "Hay que tener presente que las palabras matan. Las palabras matan como balas", continuó.

Para hablar sobre el discurso de odio, es necesario referirse al artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR por sus siglas en inglés). El artículo destaca la importancia de la libertad de expresión, pero también enfatiza que esa libertad implica responsabilidades y deberes.

La Organización de las Naciones Unidas lanzó recientemente su "Estrategia y plan de acción sobre el discurso del odio", que busca fortalecer las acciones de la ONU contra las raíces del discurso de odio y sus respuestas institucionales al impacto que este discurso genera en las sociedades. Entre muchas otras acciones, la estrategia incluye monitorear y analizar datos, usar tecnología y comprometerse con medios de comunicación nuevos y tradicionales. En esa línea, alienta una mayor investigación sobre la relación entre el uso indebido de Internet y las redes sociales para difundir el discurso de odio, al igual que los factores que llevan a las personas a la violencia.

Y así como la ONU asume su responsabilidad, también los medios tradicionales tienen una gran reto para garantizar que la información que ofrecen sobre las personas migrantes es respetuosa y basada en datos (aquí hay algunas recomendaciones sobre cómo hacerlo).

Pero más allá de estas responsabilidades institucionales, la realidad es que todos los días miles de personas publican en sus redes sociales gran cantidad de contenido lleno de odio y que incita (a veces de manera explícita) a la violencia en contra de las poblaciones migrantes y de otros grupos humanos vulnerables. ¿Qué puede hacer cada uno de nosotros para para luchar contra este contenido?

  • Habla en contra del odio: El silencio y la apatía pueden tomarse como aceptación. Los comentarios en las redes sociales son más que simples palabras, y no deberían ser vistos como inofensivos, especialmente cuando las redes sociales son una fuente de información para las personas migrantes y contribuyen a sus experiencias. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos “los insultos pueden escalar al acoso, el acoso puede escalar a las amenazas y las amenazas a la violencia física”. Intervenir de manera asertiva es importante tanto en el mundo digital como en situaciones cara a cara. Sin embargo, es necesario evaluar el riesgo en cada contexto para evitar situaciones peligrosas.
  • Crea contenido positivo: Para contrarrestar el peso del discurso de odio, hay que crear y compartir información solidaria y empática. Según Cristina Gallach, Alta Comisionada para la Agenda 2030, para combatir este problema, debemos presentar imágenes que apelen a lo mejor de nosotros, y se enfoquen en mensajes poderosos y universales que nos unan a través de nuestros valores compartidos.
  • Evita compartir videos y fotos sensacionalistas: Incluso cuando sea para criticar este tipo de contenido, compartirlo aumentará el flujo de audiencia a los canales y usuarios que difunden medios negativos.
  • Reporta en la plataforma: Cada red social tiene sus propios parámetros sobre cuál contenido es aceptable y cuál no. Si bien hay equipos dedicados a verificar esta información, en muchos casos es necesario reportarla para que la vean. Facebook verifica continuamente si hay nuevas poblaciones vulnerables que deberían incluirse en sus categorías protegidas, y en ocasiones anteriores, los migrantes han cabido dentro de este grupo. De acuerdo con el blog de preguntas difíciles de Facebook:

“Cuando la afluencia de migrantes que llegaron a Alemania aumentó en los últimos años, recibimos comentarios de que algunas publicaciones en Facebook amenazaban directamente a los refugiados o migrantes. Investigamos cómo apareció este material a nivel mundial y decidimos desarrollar nuevas pautas para eliminar los llamados a la violencia contra los migrantes o las referencias deshumanizantes de ellos, como las comparaciones con animales, la inmundicia o la basura. Pero hemos dejado espacio a la capacidad para que las personas expresen sus puntos de vista sobre la inmigración misma.”

Existe toda una discusión sobre si las empresas de medios sociales son quienes deben debefinir en sus plataformas qué es libertad de expresión y qué es discurso de odio, pero eso es material para otro blog. Aquí puede ver qué tipo de contenido reportar en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

  • Reporta a las autoridades: Cuando existen amenazas personales hacia la integridad física o la vida de otros, es hora de reportar la situación a las autoridades competentes para que intervengan. Dado que el mundo digital se mueve más rápido que los cambios en las leyes, puede haber "agujeros" en las regulaciones que dificultarán la intervención. Documentar los materiales peligrosos a través de capturas de pantalla y recopilar cuanta información se pueda sobre el agresor antes de que cierre su cuenta resultará útil para el proceso de denuncia. Las plataformas y las empresas también pueden ser reportadas si difunden contenido violento. Por ejemplo, unos meses después de las masacres en dos mezquitas en Christchurch (Nueva Zelanda), el gobierno australiano aprobó una nueva legislación contra los espacios que no eliminen rápidamente el "material violento y abominable".

"Necesitamos usar el verbo como una herramienta para la paz, una herramienta para el amor, una herramienta para aumentar la cohesión social", dice Adama más adelante en el video. Manifestémonos en contra del discurso de odio.


Cómo parar el flujo de información falsa: Recomendaciones para aprender a reconocer la desinformación

Categoria: Comunicación & Migración
Autor: Autor Invitado

En una de mis clases de filología en la universidad, recuerdo que un profesor estuvo explicándonos el uso de la ‘hipérbole’ en literatura. Este recurso literario es, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, ‘una exageración o disminución excesiva de aquello de que se habla, como relato o circunstancia’. Por ejemplo, en uno de sus poemas más célebres, Gabriela Mistral escribe: ‘Hay besos misteriosos que han dejado / mil sueños errantes y perdidos’, donde ‘mil’ no es una cifra real, sino una exageración que la poeta adopta para dejar transpirar esta sensación de abundancia, desesperación, abandono.  

Y como en literatura, así suede en nuestras conversaciones diarias. ¿Cuántas veces nos quejamos porque ‘llevo esperando siglos’ o ‘te he llamado un millón de veces’? La hipérbole es parte de nuestro lenguaje cotidiano, es culturalmente entrelazada en nuestras discusiones, comentarios y enunciaciones.  

Sin embargo, también puede transmutarse en una herramienta y costumbre perjudicial cuando facilita la creación y difusión de desinformación, a través de frases de personas, comentarios en las redes sociales o hasta afirmaciones en los medios. Eso es ocasionado, por ejemplos, por reportes en los medios que mencionan números exagerados y falsos acerca de las personas migrantes en un determinado país, aumentando las cifras acerca de ayudas o gastos estatales, o comparando datos entre países sin saber cómo interpretarlos y enseñarlos y sin tener en cuenta otros factores como la densidad de población, la posición geográfica, entre otros.  

De esta manera, la hipérbole se transforma en un recurso tan dañino para las personas migrantes, que a menudo protagonizan estas exageraciones y son víctimas de acusaciones xenófobas o de denominaciones como ‘invasores’ o ‘ladrones de trabajos’. 

El uso de la hipérbole, de términos cargados y de un lenguaje inapropiado es solamente uno de los aspectos que nos ayudan a identificar algún tipo de información errónea o no exactamente precisa. Según una guía proporcionada por Verified - una iniciativa de las Naciones Unidas que invita a comprobar y averiguar la información antes de compartirla - existen otros factores que permiten esclarecer la naturaleza de la información, identificando qué contenido es real y qué es falso. Entre los elementos relativos a la información compartida en los medios, podemos destacar:  

  • Las fuentes: algunas noticias de prensa pueden mencionar reportes de otros medios para respaldar sus argumentos; en este caso, es recomendable consultar la fuente primaria, para controlar si la información ha sido citada en manera verídica y si el periodico o la página web de referencia se destacan por ser lo más imparciales posible o si suelen ser caracterizados por opiniones más que por hechos. De la misma manera, si un artículo hace referencia a organizaciones o personas terceras, es una buena práctica consultar también la página web o el perfil de quienes son citados, para averiguar si las afirmaciones coinciden entre ellas. En general, si una noticia es difundida por una única fuente (periódico, página web, persona) puede ser indicador de que la información es falsa o engañosa.   
  • La fecha de publicación: la información compartida ayer podría ser muy diferente respecto al panorama de hoy, sobre todo durante la pandemia, en la cual hemos experimentado cómo el escenario cambia de un día a otro. Las personas - políticos, periodistas, entre otros - que utilizan información no reciente para argumentar sus posiciones y opiniones, retratan una situación no verídica porque no es actual y despistan su audiencia, receptora de información errónea.         
  • El autor/ La autora: dar importancia al nombre de quien ha escrito el artículo y hacer una pequeña búsqueda acerca de su perfil y currículum también puede ayudarnos a comprender no sólo la relevancia de la información - en con base aen los conocimientos que el autor o la autora demuestra tener - sino también nos sugiere si él o ella ha manifestado previamente tendencias y posturas no imparciales respecto a temas específicos, lo que podría perjudicar la neutralidad de su reporte.          
  • Lenguaje sensacionalista: así como en el caso de la hipérbole, el uso de un léxico que se vale de palabras destinadas a producir una fuerte respuesta emotiva, animando a la audiencia a probar liberar sentimientos de rabia, confusión, tristeza o miedo, puede ser un indicador de desinformación que trata de condicionar fuertemente las opiniones. Por el contrario, una redacción clara y directa es señal de profesionalismo periodístico.        

Este muestrario de ideas menciona algunos de los ingredientes básicos de las noticias que podemos controlar para ser más consciente respecto a si nos encontramos frente a algún tipo de información falsa que pueda despertar sentimientos de malestar, miedo y rabia que a su vez pueden transformarse en reacciones xenófobas y perjudiciales.  

Hoy, las personas que tienen acceso a internet, pueden beneficiarse diariamente de un acceso rápido y simple a un vórtice de noticias, contenidos en redes sociales o comentarios. Muchos podrían argumentar que la abundancia de contenido y la velocidad con la cual eso eses compartido representan un peligro para una difusión más inconsciente y fácil de la desinformación más inconsciente y fácil. Sin embargo, es justo gracias a esta copiosidad y variedad que podemos aprender a ser lectoras y lectores críticos, y a poder aprovechar la cantidad de información que podemos consultar para desarrollar nuestra capacidad de análisis y denunciar los episodios de propagación de noticias falsas.  

En este sentido, cada vez que leamos o escuchemos algún tipo de dato e información, pongámonos a prueba y utilicemos nuestro sentido crítico para parar la circulación de información engañosa. Y dejemos las hipérboles a la poesía, no a los hechos.