Migrantes desaparecidos… pero no olvidados

Migrantes desaparecidos… pero no olvidados
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Según el Informe sobre las Migraciones en el Mundo se estima que existen 272 millones de personas migrantes, lo que equivale a un 3.5% de la población mundial.

Cada año, cientos de estas personas mueren cruzando desiertos, ríos o zonas remotas en las diferentes rutas migratorias del continente americano. El número real de quienes fallecen en el tránsito por esta región se desconoce, pero los registros compilados por el Proyecto Migrantes Desaparecidos indican que entre 2014 y 2018 perdieron la vida por lo menos 3.015 personas y solo de enero a setiembre de 2020 han fallecido 365 personas en las Américas.

Muchas de las muertes de personas migrantes en América Latina y el Caribe se producen en la frontera entre Estados Unidos y México. Según el Movimiento Migrante Mesoamericano se estima que existen entre 72.000 y 120.000 migrantes desaparecidos en el periodo comprendido entre los años 2006 a 2016.En esta ruta las personas migrantes enfrentan riesgos como la; deshidratación, la extorsión por parte de grupos criminales organizados, y la exposición a sufrir accidentes, caídas y otros peligros relacionados con el transitar por lugares con topografía inhóspita. Muchas de estas personas conocen (algunos) de los peligros de la migración que realizarán, pero a veces han perdido tanto en sus países de origen que, según las propias palabras de algunos, no temen incluso perder la vida durante el viaje migratorio.

 

Proyecto Migrantes Desaparecidos (PMD) 

El PMD de la OIM es una base global de datos abiertos sobre muertes y desapariciones de personas migrantes. Allí se compilan datos sobre el origen, la ubicación, y la causa de muerte de estas personas, para proveer un análisis de datos detallado, con la premisa fundamental de contrarrestar la invisibilizacíon que hay en esta materia. El Proyecto trabaja con un enfoque de Derechos Humanos y bajo la firme premisa de que los datos sean humanizadores y apoyen la generación de políticas públicas, así como para brindar información a las familias de migrantes que realizan solicitudes de rastreo.

También procura coadyuvar al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 , en su meta 10.7, “facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras regulares a través de la implementación de políticas migratorias ordenadas y bien administradas”; el indicador 10.7.3 “número de personas que murieron o desaparecieron en el proceso de migración hacia un destino internacional”  y el Objetivo 8 del Pacto Global  Sobre Migración, “salvar vidas y prevenir lesiones o la muerte de los migrantes.”

Desde 2014, el PMD ha documentado la muerte y desaparición de más de 35.000 mujeres, hombres, niñas y niños. Tan solo en 2019, el PMD registro 5.303 decesos, superando por quinto año consecutivo las 4.000 muertes durante la migración. Los datos históricos arrojan una estimación de por lo menos  75.000 muertes en los viajes migratorios desde 1996.

 

¿Quién es una persona migrante desaparecida para el PMD?

No existen definiciones aceptadas universalmente para las expresiones “migrante desaparecido” o deceso “durante la migración”. Esto tiene repercusiones en los datos que se reúnen y registran.

El criterio para delimitar quién es una persona migrante desaparecida para el PMD es el de personas que han fallecido en las fronteras exteriores de los estados, o durante el proceso de migración hacia un destino internacional, así como desapariciones durante el tránsito en la que una persona se presume fallecida. Este criterio de selección es excluyente de muertes en centros de recepción o detención de personas migrantes, muertes de personas migrantes en condición migratoria irregular mientras residen en un país extranjero (como resultado de explotación laboral, por ejemplo, o fallecimientos relacionados con el desplazamiento interno) o reportes de personas desaparecidas en los países de destino.

La generación de “datos humanizadores” trasciende la recopilación convencional de los mismos, dando un rostro a todas y cada una de esas personas migrantes desaparecidas, visibilizando las duras condiciones que enfrentan durante su tránsito migratorio.

 

Hacer visible lo invisible

Es necesario comprender desde la empatía lo que significa para una persona tener que dejar su país de origen, más si lo hace movida por el deseo de mejorar su calidad de vida o la de su familia, o porque su existencia misma corre peligro.

Aún más complejo es poder imaginar que un ser humano muera o desaparezca durante su proceso migratorio, que nunca habrá aquel reencuentro, aquel abrazo, aquella sonrisa o nueva oportunidad al otro lado de la frontera, donde una familia, hijos, pareja o seres queridos quedarán esperando y buscando con una zozobra permanente.

Para ayudar a comprender esta terrible situación y hacer visible lo invisible actualmente el PMD está generando un proceso de mapeo e identificación con las oficinas de OIM, así como con instituciones gubernamentales, ONGs y medios de comunicación que puedan servir como enlaces y puntos focales para facilitar datos personas migrantes fallecidas y desaparecidas en la región.

Se pretende con la conformación de esta red de actores lograr una articulación multilateral que pueda ser un mecanismo para la recopilación, identificación y monitoreo de datos de personas migrantes fallecidas o desaparecidas, que fomente el acceso global al análisis responsable de datos sobre migración y que desarrolle la capacidad de los estados y otros socios relevantes para mejorar la base de evidencia de migración, nacional regional y global

Si desea conocer más acerca del proyecto puede visitar su página web missingmigrants.iom.int

Para obtener más información acerca del proceso de la conformación de la red con oficinas de OIM, instituciones gubernamentales, ONG’s medios de comunicación y periodistas puede escribir a: eviales@iom.int

 


¿Cómo prevenir la trata infantil en tiempos de pandemia? 5 recomendaciones de seguridad digital para toda la familia.

¿Cómo prevenir la trata infantil en tiempos de pandemia? 5 recomendaciones de seguridad digital para toda la familia.
Categoria: Trata de personas
Autor: OIM- Oficina Regional San José

El 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, iniciativa promovida con el objetivo de crear conciencia sobre la situación de las víctimas de este delito. Según el Informe Mundial sobre la Trata de Personas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, entre 2017 y 2018 se detectaron 74.514 víctimas de trata en más de 110 países. En 2018, una de cada tres víctimas fue una persona menor de edad.

Como consecuencia del distanciamiento físico y las restricciones en el contexto de la pandemia por COVID-19, los espacios virtuales han cobrado más importancia que nunca. Ahora, pasamos más tiempo en línea. Personas expertas en la lucha contra la trata de personas, están preocupadas por la forma en que los delincuentes también se han adaptado a este contexto de virtualidad, aumentando el riesgo de que niños y niñas sean víctimas de explotación sexual y abuso. Por medio de plataformas digitales como las redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea, los “cyber delincuentes” persiguen activamente a niños y niñas, quienes se convierten en un blanco fácil en su búsqueda de aceptación, atención o amistad. Ante esto, cabe preguntarse: ¿Qué podemos hacer para prevenir la trata infantil en medios digitales?

Para este propósito, a continuación, brindamos una lista de recomendaciones[1].

1)   Explique a niños y niñas lo fácil que es crear un perfil falso en las redes sociales. Detrás de un perfil falso puede haber un traficante solitario o una extensa red criminal buscando potenciales víctimas para explotarlas y abusar de ellas.

2)   Es importante que las personas menores de edad conozcan el peligro de hablar con extraños en el mundo digital. Los traficantes son conscientes que pueden ser monitoreados y vigilados cuando utilizan la tecnología. Es esa una de las razones por las que pueden contactar inicialmente con posibles víctimas en grupos abiertos en las redes sociales y trasladar la comunicación a servicios encriptados o anónimos, como la mensajería de WhatsApp en los teléfonos móviles.

3)  Construya confianza con niños y niñas. En ningún momento se debe violar su intimidad (revisar sus cuentas de correo electrónico o redes sociales). La generación de confianza es de vital importancia, para que cuando tengan dudas sobre una actividad o persona sospechosa, lo comuniquen de manera oportuna.

4)   Hable con ellos y ellas de la importancia de evitar tomar y compartir fotos y vídeos con extraños. Los traficantes pueden utilizarlos para mantener el control sobre las víctimas amenazando con su distribución.

5)   Una buena configuración de la privacidad en las redes sociales ayuda a garantizar el control sobre quién puede ver las publicaciones que se comparten. De este modo, se logra evitar que desconocidos vean fotos o vídeos personales. Con las fotos y vídeos de sus posibles víctimas pueden evaluar su idoneidad para explotarlas y abusar sexualmente de ellas.

En los últimos 15 años, el número de niños y niñas víctimas de trata se ha triplicado[2]. Ante esta situación, Estados y Organismos Intergubernamentales han desarrollado gran variedad de instrumentos jurídicos internacionales, que les permita combatir la trata infantil, como el Protocolo de Palermo, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente de mujeres y niños. Sin embargo, la responsabilidad de luchar contra este delito también nos compete como sociedad, garantizando a las personas menores de edad un desarrollo integral y una vida digna: esto se conoce como el interés superior del niño.

[1] Unicef, Guía de Sensibilización sobre Convivencia Digital, 2017.

[2] UNODC, Informe Global sobre la Trata de Personas, 2020.