Extremos hidrológicos y migración: ¿Cómo el agua influye en los movimientos migratorios?

Extremos hidrológicos y migración: ¿Cómo el agua influencia los movimientos migratorios?

“Los problemas ambientales actuales juegan un papel en la migración. Algunas migraciones ocurren tanto cuando hay demasiada agua, como en subidas del nivel del mar, tsunamis e inundaciones, o cuando no hay suficiente. En esos países la población depende del ambiente para asegurar sus medios de vida”

Wennersten, John R. y Denise Robbins. Rising Tides: Climate Refugees in the Twenty-First Century.

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Desde 1993, la comunidad internacional conmemora el 22 de marzo de cada año el Día Mundial del Agua para poner en relieve la necesidad de preservar y manejar de manera responsable este recurso. En el 2020 el tema seleccionado es “agua y cambio climático”, a través del cual se pretenden visibilizar los cambios en la disponibilidad del agua asociados con el cambio climático y la necesidad de implementar estrategias adecuadas de adaptación a estos nuevos escenarios.

Desde una perspectiva migratoria, es necesario entender y abordar la relación entre el agua y la movilidad humana. Esta relación es particularmente evidente en escenarios de extremos hidrológicos, tanto cuando falta agua como cuando el exceso de agua afecta las condiciones de vida. En las Américas existen casos de ambos escenarios y conviene recordarlos al estudiar la relación entre agua y migración.

  • Sequías y migraciones: Cuando la falta de agua afecta los medios de vida y la subsistencia de poblaciones rurales

La evidencia científica sobre el cambio climático prevé fenómenos de sequía más intensos en ciertas regiones de las Américas en el futuro, como en los pequeños estados insulares del Caribe, zonas de América Central y del Sur (IPCC, 2018). Estos fenómenos son evidentes en la actualidad en diferentes países: el Corredor Seco de América Central, que reúne zonas de Guatemala, el Salvador, Honduras y Nicaragua e incluso Costa Rica y Panamá ha sufrido eventos recurrentes de sequía con afectaciones importantes en la producción y los rendimientos agrícolas aunque con impactos diversos según las zonas geográficas; en Chile el estado de megasequía en la zona central desde 2010 ha requerido la declaración de zonas de emergencia agrícola para paliar a la falta de agua.

Los fenómenos de sequía recurrentes afectan los medios de vida de poblaciones locales, en particular en contextos rurales y agrícolas, a través de la disminución de los rendimientos, la reducción de la necesidad de mano de obra e incluso impactos directos en la seguridad alimentaria cuando los ingresos disminuyen o la producción no permite subvenir a las necesidades. Estos factores pueden provocar movimientos migratorios cuando las familias buscan mejores opciones de supervivencia ante la sequía, y existe evidencia científica que sugiere que los hogares migran local o internamente como respuesta a la sequía (IPCC, 2019).

Sin embargo, atribuir la causa de la migración a fenómenos de sequía es complicado por varios motivos. Por un lado, la sequía puede reducir los ingresos de los hogares más pobres, que ya no disponen de medios para migrar, especialmente en lo que respecta a migración internacional (IPCC, 2019). Además, las sequías son a menudo un fenómeno gradual y progresivo, en el cual los hogares a menudo intentan varias estrategias de adaptación antes de dejar sus comunidades. La dependencia del agua de lluvia – por el tipo de cultivo y las limitaciones de los sistemas de riego – aumenta la vulnerabilidad ante sequías. La dependencia de la agricultura alimentada por agua de lluvia es de más del 30% en países como Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde el rendimiento del maíz y el frijol varía en gran medida de la variabilidad climática.

La narrativa en torno a los factores de motivación de las caravanas migrantes de 2018 refleja algunos de estos debates. Mientras que la prensa identificó a la sequía y al cambio climático como factor de explicación de estos movimientos, en las encuestas con los migrantes los factores climáticos nunca aparecieron entre las primeras motivaciones. Aunque existe cierto solapamiento, las zonas más afectadas por la sequía en Honduras por ejemplo no corresponden a las primeras zonas de origen de los migrantes según las encuestas de la OIM. Sin embargo, el alto porcentaje de migrantes que trabajaban en el sector primario antes de su salida y la incidencia efectiva de sequía en varias zonas sí permiten entrever el impacto de la sequía en la pérdida de oportunidades a nivel local.

  • Inundaciones, tsunamis, huracanes: Los desastres hidrometereológicos como fuente de desplazamiento

En los informes del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés), la categoría de desastres relacionados con el clima incluye tormentas, ciclones, tifones y huracanes, inundaciones, sequía, incendios y otros. Estos desastres provocaron 16,1 millones de nuevos desplazamientos en 2018, una cantidad superior a los desplazamientos causados por conflictos y violencia (10,8 millones) y por fenómenos geofísicos (1,1 millones).

Como muestran los ejemplos recientes de Irma, Maria (2017) y Dorian (2019), los países del Caribe están particularmente expuestos a fenómenos hidrometereológicos extremos en los que vientos intensos y lluvias destruyen comunidades y provocan desplazamientos masivos. Sin embargo, los países del Caribe no son los únicos de la región que sufren desplazamientos por inundaciones. En los últimos meses se han registrado fuertes inundaciones en México, Brasil o Colombia debidas al exceso de lluvia y la capacidad limitada de los cursos de agua para encauzar el torrente.

El desplazamiento debido a inundaciones puede ser temporal o más permanente según la situación de las comunidades antes, durante y después del desastre. Ciertas familias pueden regresar a sus comunidades de origen una vez pasado el evento, cuando las aguas vuelven a su cauce. Este tipo de movilidad se ha evidenciado por ejemplo en comunidades de Brasil y Argentina en el que las inundaciones recurrentes fomentan la movilidad estacional de familias fuera de la zona de peligro durante ciertos meses al año.

La vulnerabilidad a inundaciones también origina movimientos migratorios más permanentes, tanto individuales como comunitarios. El Huracán Mitch por ejemplo provocó la salida de poblaciones hondureñas en 1998. Algunos de estos migrantes accedieron al Temporal Protection Status (TPS) en Estados Unidos, un estatus que sigue en vigor para Honduras tras una decisión judicial que frenó la voluntad de la administración de clausurar el sistema de protección.

Las reubicaciones planificadas de poblaciones responden a menudo a la voluntad de reducir riesgos relacionados con fenómenos hidrometereológicos y representan también una forma de movilidad humana. Estos procesos han tenido lugar en muchos países de la región. En Nicaragua, por ejemplo, varias comunidades alrededor del lago de Managua han sido reubicadas para limitar los daños provocados regularmente por las inundaciones y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. La subida del nivel del mar está también llevando a múltiples países de la región como Colombia, Panamá o Guyana, a considerar la necesidad potencial de mover a comunidades costeras a zonas que no se verán inundadas en un futuro relativamente cercano (IPCC, 2019).

 

El Día Mundial del Agua representa una oportunidad ideal para tomar conciencia de la necesidad de conservar y proteger el agua ante los cambios previsto por el cambio climático. Esta reflexión sobre la importancia del agua en los medios de vida de la población no puede desarrollarse sin considerar la relación que el agua tiene con los movimientos migratorios.

Los escenarios de sequía y de inundación son quizás los más evidentes para pensar el impacto del agua en la migración. Esta relación no es sencilla ni necesariamente directa. Muchos factores inciden en la manera en que la escasez o abundancia de agua fomenta procesos de movilidad. Además, la relación entre agua y migración no es unidireccional. Los movimientos migratorios también pueden ahondar en problemas de escasez hídrica, cuando el consumo de agua de migrantes y comunidades locales excede la disponibilidad del recurso. Políticas fiables y adecuadas son necesarias para abordar estos casos y permitir un manejo apropiado del agua.

 

Referencias

IPCC. 2018. Global warming of 1.5°C. An IPCC Special Report on the impacts of global warming of 1.5°C above pre-industrial levels and related global greenhouse gas emission pathways, in the context of strengthening the global response to the threat of climate change, sustainable development, and efforts to eradicate poverty [V. Masson-Delmotte, P. Zhai, H. O. Pörtner, D. Roberts, J. Skea, P.R. Shukla, A. Pirani, W. Moufouma-Okia, C. Péan, R. Pidcock, S. Connors, J. B. R. Matthews, Y. Chen, X. Zhou, M. I. Gomis, E. Lonnoy, T. Maycock, M. Tignor, T. Waterfield (eds.)]. In Press.

IPCC. 2019. Climate Change and Land: an IPCC special report on climate change, desertification, land degradation, sustainable land management, food security, and greenhouse gas fluxes in terrestrial ecosystems [P.R. Shukla, J. Skea, E. Calvo Buendia, V. Masson-Delmotte, H.-O. Pörtner, D. C. Roberts, P. Zhai, R. Slade, S. Connors, R. van Diemen, M. Ferrat, E. Haughey, S. Luz, S. Neogi, M. Pathak, J. Petzold, J. Portugal Pereira, P. Vyas, E. Huntley, K. Kissick, M. Belkacemi, J. Malley, (eds.)]. In press.

IPCC. 2019. IPCC Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate [H.-O. Pörtner, D.C. Roberts, V. Masson-Delmotte, P. Zhai, M. Tignor, E. Poloczanska, K. Mintenbeck, A. Alegría, M. Nicolai, A. Okem, J. Petzold, B. Rama, N.M. Weyer (eds.)]. In press.


En un país lejano, Erick sueña despierto - #DíaDelMigrante

En un país lejano, Erick sueña despierto - #DíaDelMigrante
Categoria: Retorno y Reintegración
Autor: Laura Manzi

Relato escrito con base en el testimonio de Erick Galeas, migrante retornado.

La ida

El calor era sofocante, los soplos de aire fresco parecían haber olvidado ese punto en el mundo, donde en cada esquina permeaba una inmensa aridez. El suelo quemaba, el sol no daba tregua. Y esto no era un asunto sin importancia: Erick odiaba el calor, que solo le procuraba cansancio y debilidad.

En esos días largos con la piel tan expuesta al sol, él intentaba buscar algún lugar en la sombra para quedarse tranquilo un rato solo con sus pensamientos. Quizás pueda parecer absurdo, pero en ese momento, en vez de preocuparse y dejarse dominar por el miedo y la agitación por el viaje tan esperado, lo único en lo que podía pensar era ese suéter que tenía intención de comprar una vez llegado a los Estados Unidos. Quería vivir en un lugar frío, esto lo tenía claro, comprar muchos abrigos y bufandas, y tener las manos congeladas. ¿No era eso también parte del sueño americano? ¿Poder escapar de esa aridez y tener un armario lleno de suéters?

La ciudad de Tijuana, en México, servía de escenario a las divagaciones mentales de Erick. También era desde hace casi un mes su residencia temporal. Residencia, no casa. Erick llevaba nueve meses sin casa, desde que dejó Honduras y se puso en camino: un día en Guatemala, un mes en Chiapas, seis meses en Veracruz, luego Ciudad Juárez y ahora allí, Tijuana. Nueve largos meses custodiando el deseo de poder encontrar mejores oportunidades económicas y apoyar a su familia que se había quedado atrás, entusiasmada con la idea poder recibir unas remesas.

Para defender su deseo, Erick tuvo que pagar su viaje trabajando en lo que encontraba, muchas veces hasta dieciséis horas al día por un salario insignificante. Pero ese no era momento de desanimarse, pues al día siguiente Erick iba a cruzar la frontera mexicana hacia Estados Unidos, después de haber pagado 7 mil dólares a un coyote que prometió finalmente llevarle a su destino. Así fue como el último viaje de Erick hacia el norte empezó: temprano en la mañana, un martes cualquiera.

Ya se habrán dado cuenta que la imaginación de Erick lo llevaba a soñar despierto muy a menudo, y al empezar su viaje estuvo preguntádose, después de meses de malnutrición, cuál sería el sabor de su primera comida en Estados Unidos. Seguramente hubiera sido la comida más deliciosa de los últimos nueves meses, una comida que sabe a éxito... Y entonces ¡zas!, su ensoñación fue interrumpida de repente. Un oficial de policía de migración anuló en un instante todos los esfuerzos de Erick, que fue detenido a poco andar. Pero no era ese el final de su viaje; poco sabía él que aún le esperaban seis meses en detención: primero en California, luego en Arizona, Ohio, Louisiana y Michigan. En sus fantasía no figuraban policías ni detenidos, sin embargo esta fue la única imagen que Erick pudo capturar de Estados Unidos.

Qué rabia sentía cuando le venían a la mente los comentarios de gente que le decía ‘es fácil llegar a Estados Unidos’ y ‘es cuestión de una, máximo dos semanas.’ La falta de información verídica y adecuada había sido cómplice de su desaventura. Erick estaba cansado, desilusionado y solo. También tenía miedo, porque en los centros de detención no se encontraban solo personas migrantes buscando una vida mejor, sino uno que otro delincuente común que intimidaba a los demás, agudizando sus sentimientos de malestar. Para Erick, la única ocasión de paz eran esos pocos minutos de llamada que podía compartir con sus familiares. Les contaba que temía que las autoridades estadounidenses lo deportaran a Honduras, y en el día número 175 de su detención, eso fue precisamente lo que pasó. 

El retorno

Un sabor agridulce marcó el retorno de Erick. No haber podido realizar su anhelado sueño americano hacía que lo embargara un sentimiento de frustración, casi de vergüenza y humillación. Su sensación tan agobiante de fracaso desapareció por un momento cuando por fin pudo abrazar a su hijo, después de casi un año y medio. ‘Los niños crecen tan rápido’, pensó Erick. Pero el pequeño no era el único que había crecido en ese tiempo; él había terminado también un enorme proceso de crecimiento personal, y ahora se sabía dueño de una fuerza increíble.

Ah, y también estaba la comida hondureña, ¡eso sí que le alegró el retorno!

No fue fácil, no fue rápido, pero después de mucho andar, en un día como hoy podemos imaginar a Erick ocupándose de su tareas diarias en su empresa de artesanía en Honduras. Su pequeño taller de gestión familiar pasó a ser una empresa que mueve sus productos a nivel nacional: artesanías tipo souvenirs que incluyen una amplia muestra de barquitos, helicópteros y aviones, todo hecho en madera. Es un negocio que les permite vivir a él y a su familia con mejores condiciones económicas respecto a cuando Erick decidió aventurarse hacia Estados Unidos.

Su actividad laboral pudo florecer también gracias a la ayuda de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), que le brindó las maquinarias necesarias para su trabajo, y también al CASM (Comisión de Acción Social Menonita), cuyo curso de emprendimiento fortaleció las capacidades de gestión de Erick. El sentimiento de frustración que probó al retornar a Honduras ha ido paso a paso transformándose en una sensación de satisfacción y felicidad al ver crecer su negocio y al adquirir una mayor confianza en sí mismo, en su talento y capacidad. Los cursos de formación y el apoyo proporcionado lo ayudaron a atravesar un difícil proceso de retorno y reintegración, y empoderaron al joven migrante en su vuelta a casa.   

Erick supo construir su subsistencia económica y su realización profesional en Honduras, y entre tantas historias complejas y desafortunadas, esta es una historia con final feliz. Aún así de tanto en tanto le resulta inevitable quedarse soñando despierto pensando en cómo sería volver a viajar a Estados Unidos, esta vez de manera legal, y quedarse allí, tan solo por un día: para comer en un restaurante diferente y comprarse un grueso suéter de invierno.