Agua y migración: implicaciones para los formuladores de políticas

Un niño obteniendo agua dulce en Papua Nueva Guinea. Foto: Muse Mohammed / OIM

 

La comunidad internacional, por una buena razón, ha tratado de enfatizar la importancia de la migración como un tema de política pública global.

Con una mayor conciencia de las múltiples implicaciones de la migración mal gestionada, y con la comunidad internacional centrada en desarrollar un nuevo pacto mundial para abordarla, se ha presentado la oportunidad de un enfoque más matizado y más sofisticado de la migración.

Con esto, ha surgido la oportunidad de comprender mejor la migración y sus vínculos con otras cuestiones de política que, a primera vista, podrían parecer ajenas.

Tomemos, por ejemplo, el tema del agua.

Debido a su importancia para el desarrollo sostenible y, de hecho, para la vida tal como la conocemos, el agua y su relación con la migración es un campo emergente de estudio que requiere atención y acción.

Aunque los enlaces no siempre son sencillos, los investigadores, sin embargo, han comenzado a profundizar en el tema a fin de trazar mejor las implicaciones de estos dos dominios de políticas y sus intersecciones.

Es una parte importante del análisis más amplio de los vínculos entre migración, medio ambiente y cambio climático.

Una niña en el asentamiento de Kutupalong en Cox's Bazar, Bangladesh, bebe agua de un pozo construido por la OIM. Foto: Muse Mohammed / OIM

Una niña en el asentamiento de Kutupalong en Cox's Bazar, Bangladesh, bebe agua de un pozo construido por la OIM. Foto: Muse Mohammed / OIM

 

Entonces, ¿cuáles son los vínculos entre la migración y el agua, y qué pueden hacer los responsables de las políticas para tenerlos en cuenta?

En general, la mayoría de análisis en temas de migración y agua se enfocan en dos factores separados. El primero de ellos es el impacto potencial de la escasez de agua en los patrones de migración.

En pocas palabras, la falta de agua — ya sea como resultado de la sequía, el resultado más grave de escasez de agua u otras causas — a veces se considera un factor que impulsa la migración, en particular dentro de países, o en algunos casos, dentro de regiones.

Sin embargo, a menudo es difícil señalar a la escasez de agua como un factor único, o incluso directo, que impulsa la migración. Una gama de diferentes cuestiones socioeconómicas, políticas y ambientales, que actúan acumulativamente, se identifican más fácilmente como decisivas que cualquier factor único que actúe solo.

No obstante, la falta de seguridad hídrica aumenta significativamente el potencial de migración, en gran parte debido a su impacto sobre el bienestar y los medios de subsistencia.

El Informe Mundial sobre el Desarrollo del Agua 2016 (WWDR, por sus siglas en inglés) ya informó que la escasez de agua resultante de la sequía y el agotamiento de las aguas subterráneas ha provocado un aumento de la migración rural a la urbana en partes de la región árabe, con posibilidades de movimientos similares en África. El estrés hídrico también se identificó como uno de los factores clave en Asia, con investigaciones disponibles de Irak, Bangladesh, Maldivas y Nepal.

Los datos cuantitativos de la Matriz de Seguimiento de Desplazados de la OIM (DTM) han comenzado a demostrar los impactos migratorios de la sequía en partes de África. Las últimas cifras de desplazamiento debido a la sequía, recopiladas por la DTM durante 2017, estimaron a más de 475,000 personas desplazadas internamente en Etiopía (diciembre de 2017), más de 1,2 millones de personas en Somalia (noviembre de 2016 - noviembre de 2017) y más de 14,000 en Madagascar (noviembre de 2017).

Además de los niveles actuales de migración relacionados al agua, las predicciones sobre el cambio climático sugieren que las personas también podrían verse obligadas a trasladarse debido a los cambios en el ciclo hidrológico y como resultado del aumento de las temperaturas globales.

El segundo problema que se aborda más comúnmente en las discusiones sobre la migración y el nexo con el agua es el impacto de la migración en los recursos de agua dulce. Esto implica considerar tanto los desafíos ambientales del crecimiento de la población atribuibles a la migración, especialmente en el contexto de la urbanización, como la huella ambiental de la migración forzada (desplazamiento).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) proporcionan varios puntos de entrada para abordar los vínculos entre la migración y el agua, de acuerdo con la ambición general de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás. En primer lugar, varios de los ODS brindan orientación para abordar la migración ambiental relacionada con la escasez de agua mediante la creación de resiliencia frente a los cambios ambientales y la garantía del derecho humano al agua que incluyen:

  • Poner fin a la pobreza mediante mejoras en la capacidad de recuperación de las poblaciones vulnerables a los eventos extremos en el Objetivo 1.
  • Alcanzar la seguridad alimentaria y promover la agricultura sostenible y fortalecer la capacidad de adaptación a los cambios ambientales en el Objetivo 2.
  • Reducir el número de personas que sufren de escasez de agua en el Objetivo 6.
  • Promover la implementación de políticas de migración planificadas y bien administradas en el Objetivo 10.
  • Reducir el número de muertes y personas afectadas por desastres a través de prácticas efectivas de Reducción Del Riesgo De Desastres (RRD) y fortalecer la planificación del desarrollo para ciudades y asentamientos resilientes según el Objetivo 11.
  • Desarrollar la capacidad de adaptación frente al cambio climático e integrar las medidas de cambio climático en las políticas bajo el Objetivo 13.

En segundo lugar, los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el medio ambiente, y especialmente el sexto ODS sobre gestión sostenible del agua y el saneamiento, pueden ayudar a alinear la gestión y gobernanza de la migración con un enfoque ambientalmente sensible para garantizar que los recursos de agua dulce se gestionen de forma sostenible.

Esa política migratoria ambientalmente consciente y una política de agua consciente de la migración son clave en un mundo en el que las tasas de urbanización siguen aumentando, donde los niveles de desplazamiento están en su punto más alto en décadas y donde los impactos del cambio climático en el ciclo del agua apenas comienzan a manifestarse.

Los legisladores tienen el poder de actuar de forma proactiva para gestionar la migración en el contexto de la escasez de agua, así como de cuidar los recursos de agua dulce donde se produce la migración. Esto requiere trabajar en todos los ministerios y silos institucionales de la manera que lo exige la Agenda 2030.

 

*Esta entrada fue escrita por Eva Mach y Christopher Richter de la OIM, y se publicó originalmente en inglés en la Plataforma de Conocimiento sobre Desarrollo Sostenible.

 


El enlace perdido: el uso de nuevos datos para la gobernanza migratoria

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Autor: Autor Invitado

La falta de datos y técnicas de recopilación consistentes entre los países inhibe la identificación precisa de las tendencias migratorias, así como el impacto que la migración tiene en el marco institucional, la economía y el bienestar de las personas en un país o región.

¿Cuáles son los desafíos en datos migratorios?

El primer objetivo del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular enfatiza la importancia de invertir en la recopilación y el uso de datos precisos para llevar a cabo políticas basadas en evidencia.

Sin embargo, debido a la falta de recursos técnicos, capacidad humana y/o financiamiento, muchos estados comparten limitaciones en la recopilación y gestión sistemática de los datos migratorios

Según el Portal de datos de migración de la OIM, se recopilan más datos sobre temas como el stock de migrantes y las remesas, mientras que temas como los flujos migratorios, el tráfico ilícito, la salud de los migrantes, la integración y el impacto de las políticas migratorias tienen brechas de datos considerables.

Muchos países en desarrollo simplemente no tienen la capacidad de recopilar y sistematizar datos a escala nacional. Por ejemplo, según el informe regional de la OIM, diez países del Caribe tienen departamentos u oficinas dedicados al desarrollo de información estadística, sin embargo Jamaica es el único país que ha recopilado datos de migración que se pueden desglosar sistemáticamente.

Los datos desagregados ​​son particularmente valiosos, ya que permiten a los estados y organizaciones tener información sobre las personas que sea comparable por sexo, edad, estado migratorio y otras características relevantes. De esta manera, las necesidades de grupos específicos de migrantes como niños o mujeres pueden hacerse visibles y abordarse adecuadamente.

Las brechas en los datos de los migrantes también pueden atribuirse en gran medida a la falta de mecanismos que faciliten el intercambio de información entre diferentes agencias gubernamentales y organismos.

Todos los países mantienen registros de entradas y salidas, visas y permisos, pero muchos de ellos implementan diferentes prácticas de gestión y recopilación de datos. Por lo tanto, las políticas entre y en los estados a veces son incoherentes, y los países deben trabajar solo con parches de información, lo que restringe su capacidad para aplicar un enfoque de gobierno holístico a la gobernanza migratoria.

En medio de estos desafíos, los países y la comunidad internacional continúan trabajando para llenar estas brechas y lograr atender las necesidades de las personas eficientemente.

La promesa de los nuevos datos

En el pasado, el método principal de recopilación de datos era a través de fuentes tradicionales como encuestas de hogares, censos nacionales y registros administrativos. Estas fuentes tienen un alto costo y limitaciones (por ejemplo los diseños inflexibles en las encuestas).

Hoy en día, las fuentes de datos nuevas o innovadoras, como los datos geoespaciales, las imágenes satelitales, los datos de dispositivos móviles y los datos de las redes sociales están ganando impulso rápidamente. Estas fuentes representan una gran oportunidad dada la mayor disponibilidad de registros digitales, una cobertura más amplia, y prácticamente ninguna limitación en la frecuencia con la que se puede actualizar la información.

Las aplicaciones potenciales de nuevos datos para la migración parecen prometedoras. El big data en particular puede ayudar a anticipar tendencias y movimientos de migración basados en datos de plataformas de redes sociales como Facebook o incluso de búsquedas en línea. Estos mismos datos también pueden contribuir a monitorear la opinión pública en los medios de comunicación sobre la migración a un costo mucho menor que las encuestas públicas.

Sin embargo, el uso de nuevos datos (especialmente big data) presenta varios desafíos:

• Cuestiones éticas y de privacidad: los datos generados automáticamente plantean inquietudes sobre la confidencialidad, el uso indebido y los riesgos de seguridad como la vigilancia. En el caso de la OIM, nuestro Manual de protección de datos describe nuestros principios y estándares para la gobernanza de datos.

• Sesgo de información: El big data está inherentemente sesgado. Los usuarios de redes sociales y teléfonos móviles no representan a toda la población, ya que algunos segmentos están sobre-representados, mientras que otros no usan o no tienen acceso a la tecnología debido a factores como edad, género y nivel económico.

• Desafíos técnicos: los datos que pertenecen a actores privados o entidades gubernamentales pueden ser difíciles de acceder o usar por razones legales o de seguridad. También se podrían encontrar sistemas de seguridad débiles e infraestructuras inadecuadas para la recolección y administración de datos. Además, el cambio tecnológico y la innovación se producen a un ritmo acelerado, lo que lleva a problemas de continuidad de datos.

La forma en que procesamos y compartimos la información está cambiando, por lo que es nuestra responsabilidad trabajar hacia la integración de métodos nuevos con métodos tradicionales, al tiempo que mejoramos la experiencia en nuevos tipos de datos, análisis de datos (como el aprendizaje automático) y el uso de éstos. La coordinación interinstitucional es clave para la administración y el uso de datos, así como la colaboración con los sectores público y privado para transformar los datos en políticas que impacten las vidas de personas reales y contribuyan al desarrollo sostenible.

En esta línea, la OIM se encuentra actualmente en el proceso de implementar un proyecto financiado por el Fondo de la OIM para el Desarrollo (IDF por sus siglas en inglés) para fortalecer las capacidades institucionales para la migración, a través del desarrollo de un sistema de información migratoria que permitirá a los países de Mesoamérica y el Caribe contar con datos relevantes sobre migración para el diseño de políticas migratorias.

Una de las actividades principales de este proyecto consiste en crear una Red Regional para el desarrollo de una Plataforma de Información Virtual para la Gobernanza Migratoria (PVIGM). Esta Red trabajará en el intercambio de información migratoria (registros de llegadas y salidas internacionales, residencias, retornos y otros datos administrativos), así como en el fortalecimiento de la coordinación y los flujos de información entre los países.

El objetivo de la plataforma es incluir estadísticas y análisis preliminares de los datos administrativos para proporcionar a los responsables de la toma de decisiones información basada en evidencia para respaldar la formulación de políticas. También ayudará a mejorar las capacidades de gestión de datos para utilizar los datos administrativos en todo su potencial, y proporcionará información para monitorear los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la migración.

La Iniciativa de Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo del Norte (NTMI, por sus siglas en inglés) también tiene como objetivo llenar los vacíos en la migración de datos (como los datos sobre los migrantes que regresan y la cobertura de registro) y ayudar a los estados y organismos a toma decisiones informadas sobre migración, pero se enfoca en datos sobre las poblaciones del Triángulo Norte de América Central (El Salvador, Guatemala y Honduras). NTMI ha logrado generar información confiable sobre la migración, el desplazamiento y la relación entre migración y desarrollo para el beneficio de la región la región.

Otros recursos:

Portal de datos de migración de la OIM: https://migrationdataportal.org/

Sistema de análisis de información y datos de migración de la OIM (MIDAS): https://www.iom.int/sites/default/files/our_work/DMM/IBM/updated/midas-brochure18-v7-en_digital-2606.pdf

Grupo de trabajo global (GWG) de la ONU sobre Big Data para estadísticas oficiales: https://unstats.un.org/bigdata/

Informe de la OIM, “Más que números: cómo los datos pueden tener un impacto real en la gestión de la migración”https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/industries/public%20sector/our%20insights/how%20migration%20data%20can%20deliver%20real%20life%20benefits%20for%20migrants%20and%20governments/more-than-numbers.ashx 

Proyecto NTMI (Gestión de Información de Movilidad Humana en el Triángulo Norte): https://mic.iom.int/