6 buenas prácticas de gestión migratoria en las ciudades

 

Para los Gobiernos centrales, la gestión de la migración responde a menudo a necesidades de registro, como gestores de los ingresos y egresos de personas en su territorio. Para las ciudades, es diferente;  pues en efecto no eligen quien entra a  su territorio, son más bien los migrantes son quienes las eligen como su lugar de destino. La falta de conciencia en las ciudades acerca  de la presencia e importancia de la población migrante en su territorio puede devenir en una pérdida de capital humano. Los aportes sociales, demográficos, económicos y culturales de los migrantes, bien gestionados, pueden ayudar a mejorar los procesos de desarrollo urbano.

Se presentan a continuación 6 buenas prácticas llevadas a cabo en países de América latina y apoyadas por la OIM en su diseño y/o implementación. Todas estas permiten consolidar y reafirmar el papel de las ciudades en la gestión migratoria.

Buena práctica 1: Fomentar las oportunidades laborales de los jóvenes migrantes

El Programa Conjunto Juventud, Empleo y Migración (2009-2012) fue una iniciativa del Gobierno costarricense, destinado a favorecer el acceso a oportunidades de trabajo de las personas jóvenes en el país, con especial atención a las personas en situación de vulnerabilidad (mujeres, personas migrantes y entrenamiento para menores de edad). El programa desarrolló dos ejes, uno a nivel local y el otro en el ámbito nacional: 1) una ventanilla única de atención y orientación hacia servicios públicos relevantes; y 2) la promoción de políticas públicas y el fortalecimiento institucional. El programa contribuyó a mejorar la integración de jóvenes nicaragüenses en el mercado laboral costarricense, aumentó su visibilidad y empoderamiento, y fortaleció las instituciones municipales.

¿Por qué es una iniciativa relevante? En sus actividades, los municipios deben desarrollar políticas que cumplan con los estándares internacionales de derechos humanos, y que estas deben sustentar las decisiones y acciones políticas tanto a nivel central como local. Del cumplimiento de los derechos depende el acceso de la población a servicios públicos.

 

Buena práctica 2: Mejorar la acogida de migrantes y refugiados en la ciudad

El Plan de Acogida y Reconocimiento de Migrantes y Refugiados de la Municipalidad de Quilicura, Chile, define líneas de intervención prioritarias y una política local específica para la acogida y reconocimiento de la población migrante y refugiada, respecto de los servicios del municipio en las áreas de trabajo, salud, educación y convivencia y hábitat. Se trata de la primera política local a favor de la atención a personas migrantes y refugiadas en Chile.

¿Por qué es una iniciativa relevante?  Es esencial para las administraciones locales lograr la integración social y económica de  sus habitantes.  El bienestar socioeconómico de los migrantes yace en el  acceso a servicios públicos de salud y educación, al agua y saneamiento, a una vivienda digna y al mercado laboral formal.

 

Buena práctica 3: Prestar asistencia a migrantes que buscan protección internacional

El Plan de Asistencia de Emergencia para Colombianos buscando Protección Internacional en Ecuador persigue mejorar el acceso a servicios públicos de los  migrantes colombianos, así como la capacidad de respuesta de las autoridades locales y de la sociedad civil a esta población. El programa  también busca proveer soluciones de emergencia efectivas que permitan integrar a las Personas en Búsqueda de Protección Internacional (PBPI) a la sociedad en sus respectivas  comunidades receptoras.

¿Por qué es una iniciativa relevante?  Las crisis en el mundo conllevan de manera creciente aspectos relacionados con la movilidad humana. Las ciudades pueden convertirse en receptoras de flujos migratorios derivados de choques medioambientales, políticos o económicos que pueden ejercer presiones inmedibles sobre su capacidad a prestar servicios y sus infraestructuras. A fin de optimizar su capacidad de resiliencia, es preciso que los municipios integren  y anticipen la migración en sus planes de urbanización.

 

Buena práctica 4: Prevención de la migración irregular de niños para evitar situaciones de vulnerabilidad en Guatemala

Dentro  del Programa Regional de Prevención de la Migración Irregular en Mesoamérica, se inscribe un proyecto que atiende a niños retornados para fomentar su reintegración y sensibiliza a los jóvenes sobre los riesgos vinculados con la migración irregular, con base en varias herramientas como por ejemplo becas de educación y asistencia psicosocial post-retorno. Todas se destinan a mejorar las perspectivas socioeconómicas en los pueblos del departamento de San Marcos, Guatemala. Desincentivar la migración irregular permite en efecto fomentar el desarrollo local.

¿Por qué es una iniciativa relevante? Los municipios no tienen a su cargo la gestión de fronteras, sin embargo, desempeñan un papel importante para prevenir la migración irregular, informar a sus ciudadanos sobre los riesgos migratorios – en particular la vulnerabilidad ante la trata de personas -, y en la mitigación de potenciales problemas de salud pública, entre otros.

 

Buena práctica 5: Recolectar información mediante procesos consultivos

La Primera Consulta migrante de la comuna de Quilicura (Chile), llevada a cabo en 2015, tenía como objetivos: (1) contribuir al diseño de políticas más adecuadas al perfil y a las necesidades de los migrante, y (2) recolectar información sobre la población migrante y refugiada residente en la comuna de Quilicura, sus características y percepciones respecto a sus condiciones de vida en Chile. Con el involucramiento exitoso de las comunidades de migrantes de la comuna, se pudo diseñar su perfil con su ubicación geográfica y necesidades.

¿Por qué es una iniciativa relevante? Los Gobiernos – centrales o locales – deben contar con datos migratorios fiables y desglosados por sexo, edad, estatus migratorio; como se ha establecido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Contar con estos datos permite identificar a las comunidades de inmigrantes, a personas en posible condición de vulnerabilidad y sus necesidades, así como a líderes comunitarios potenciales. Los datos, además de generar conciencia, incentivan la toma de decisiones y fomentan la priorización del tema migratorio en las políticas públicas.

 

Buena práctica 6: Promover la integración de la migración en la planificación urbana involucrando diferentes actores

MigraPlan es una metodología de intervención a nivel local apoyada por OIM y destinada a promover la integración de los derechos humanos y el involucramiento de actores sociales y comunidades en la planificación urbana de barrios. Además, busca reunir el mundo académico con los campos de acción, así como la participación activa de las comunidades de migrantes como actores centrales del desarrollo urbano, fomentando su empoderamiento. 

¿Por qué es una iniciativa relevante? La integración de las personas migrantes es una responsabilidad de las Alcaldías que debe ser apoyada por la toda la sociedad en las comunidades receptoras. A fin de lograr soluciones migratorias sostenibles en el tiempo y de fomentar una planificación urbana integral, es preciso que se conformen asociaciones alrededor de una institución coordinadora para involucrar una gran variedad de socios: administraciones públicas, sociedad civil, sector privado, comunidades de migrantes y organizaciones de las diásporas, entre otros.

 

 

Sobre la autora:

Samantha Subias es pasante en la sección de políticas regionales de la Oficina Regional para Centro, Norte América y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones. Samantha contribuye específicamente en el área de migraciones y ciudades. Es especialista en política internacional, graduada del Sciences Po Bordeaux (Francia) en relaciones internacionales y ciencias políticas. 

 


Seis elementos esenciales para que la migración sea segura, ordenada y regular

Seis elementos esenciales para que la migración sea segura, ordenada y regular.
Categoria: Gobernanza Migratoria
Autor: Rudi Maxwald

La migración conecta países, ciudades y comunidades. Sigue los patrones de movilidad duraderos o crea otros nuevos a medida que cambian las condiciones políticas, sociales y económicas. La migración refleja historias compartidas, responde a las necesidades económicas y fomenta los lazos culturales. Plantea desafíos y ofrece oportunidades tanto para los migrantes como para las sociedades.

Alrededor de 258 millones de migrantes internacionales viven en el mundo de hoy, alrededor del 3.4 por ciento de la población total. Sin embargo, los migrantes contribuyeron con USD 6.7 billones, o 9.4 por ciento, al PIB global en 2015. Eso es un 4 por ciento más que si se hubieran quedado en casa. El noventa por ciento de este beneficio económico es captado por 25 países que reciben migrantes.

Tanto los migrantes de alta habilidad como los de media o baja aumentan la productividad. A partir del 2015, los ciudadanos extranjeros habían presentado la mitad de todas las patentes en los Estados Unidos, país donde los inmigrantes y sus hijos han cofundado más del 40 por ciento de las compañías de Fortune 500. En Arabia Saudita 9 de cada 10 trabajadores en construcciones son extranjeros y migrantes brindando ayuda a las mujeres para quedarse o regresar a sus trabajos.

En el 2017, los migrantes enviaron USD 466 mil millones a países de ingresos medios y bajos, más de 3 veces la cantidad de ayuda oficial para el desarrollo. Al brindar nuevas oportunidades para los jóvenes, la movilidad internacional estudiantil ha aumentado de alrededor de 3.96 millones en 2011 a 4.85 millones en 2016.

A pesar de la abrumadora naturaleza positiva de la migración, persisten serios desafíos. Entre ellos hay 25 millones de víctimas de trabajo forzoso en todo el mundo, 20 por ciento de los cuales son explotados y maltratados como trabajadores domésticos, en fábricas, en granjas, barcos de pesca y en sitios de construcción en el extranjero. Al producir un retorno económico de USD 5.5 a 7 mil millones para el crimen organizado, se estima que se traficaron 2.5 millones de migrantes en 2016. Desde el 2016, más de 4,800 migrantes perdieron la vida mientras intentaban llegar a otro país.

Determinar cuántos trabajadores poco calificados, profesionales altamente calificados, miembros de la familia, estudiantes u otras categorías de migrantes deben ser admitidos es un proceso soberano importante para cada país. Algunos países se han construido sobre la inmigración, otros lo están restringiendo severamente. De cualquier manera, estas decisiones tienen consecuencias de largo alcance y, a menudo, involuntarias que afectan la competitividad de la nación, el tejido social y la composición cultural, entre otros.

¿Cómo pueden los países maximizar los beneficios de la migración mientras minimizan sus riesgos? ¿Qué herramientas tienen los creadores de políticas a su disposición para hacer que la migración sea segura, ordenada y regular?

En primer lugar, la adhesión a tres principios básicos es crucial.

La migración humanitaria y ordenada requiere la adhesión a las normas internacionales: la obligación de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos de las personas dentro del territorio de un estado y hacerlo sin discriminación basada en la nacionalidad, raza, género, religión o estado migratorio.

La migración tampoco es solo una cuestión de los ministerios del interior y del trabajo, sino también de los ministerios sociales, de salud, educación y extranjeros. La participación de todos los sectores del gobierno basada en la evidencia garantiza que las políticas de migración promuevan los intereses de los países y eviten un enfoque limitado con consecuencias no deseadas tanto para la sociedad de acogida como para los migrantes y sus comunidades. Por ejemplo, las discusiones entre el interior, el desarrollo y los ministerios de relaciones exteriores pueden hacer que la reintegración de los retornados sea más sostenible al centrar los esfuerzos de desarrollo en las áreas de envío de migrantes. La integración exitosa de los migrantes en la sociedad de acogida suele ser un esfuerzo más a largo plazo, que requiere recursos, enfoques innovadores y participación de los ministerios sociales, de educación y sus homólogos en las comunidades locales donde viven los migrantes.

La información oportuna y precisa sobre la migración es un elemento crucial en la lucha contra la xenofobia y el racismo. Para minimizar los prejuicios, cambiar los estereotipos y contrarrestar la desinformación sobre los migrantes, es necesario comunicar la evidencia sobre todos los aspectos de la migración de manera efectiva.

La naturaleza transversal de la migración también significa que una amplia gama de actores, incluidas las autoridades locales, los empleadores, los sindicatos, la sociedad civil y los migrantes y sus comunidades, tienen un papel que desempeñar en la gestión de la migración. Para esto, las asociaciones son cruciales. Amplían la comprensión de la migración y garantizan enfoques integrales y efectivos de los desafíos sociales, económicos y culturales de la migración.

En segundo lugar, hacer que la migración sea segura, ordenada y regular debe tener en cuenta algunos objetivos más amplios.

Para que los países obtengan los beneficios de la migración, sus políticas y prácticas deben promover el bienestar socioeconómico de los migrantes y la sociedad. La migración debe ser una situación de ganar-ganar que fomente resultados socioeconómicos sólidos para la sociedad y los migrantes. Por ejemplo, el reclutamiento justo y ético reduce los riesgos de que los migrantes se encuentren atrapados en el trabajo por deudas, apoyen la integración local y brinden beneficios económicos y de reputación a las empresas.

A fines de 2017, la persecución, la violencia generalizada o las violaciones de los derechos humanos obligaron a 68,5 millones de personas a abandonar sus hogares y buscar refugio en su propio país o en el extranjero. Los desastres naturales desplazaron a 18.8 millones de personas en 135 países. Por lo tanto, una buena gobernanza de la migración necesita formas efectivas de salvar las vidas de las personas desplazadas, ayudarles a ellos y a sus comunidades a recuperarse de desastres y ponerlos en un camino sólido hacia el desarrollo sostenible.

Asegurar que la migración se lleve a cabo de manera segura, ordenada y digna requiere mitigar los riesgos inherentes asociados con el movimiento de personas, particularmente las más vulnerables. Esto incluye la detección y prevención de la migración irregular, incluida la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, el fortalecimiento de la gestión de la inmigración y las fronteras, así como la prestación de asistencia para el retorno voluntario, la facilitación de la migración legal a través de planes de visas y la construcción de servicios de salud pública inclusivos.

Al adherirse a estos tres principios y esforzarse por alcanzar estos tres objetivos, los países aplican el Marco de Gobernanza de la Migración, o MiGOF, que todos los estados miembros de la OIM acogieron con satisfacción en el 2015. Hasta la fecha, MiGOF es el único concepto internacionalmente aceptado que define y mide el progreso hacia el logro de Objetivo 10.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “Facilitar la migración ordenada, segura y responsable, y la movilidad de las personas, incluso mediante la implementación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas”.