5 aspectos clave sobre la migración de los pueblos indígenas

5 aspectos clave sobre la migración de los pueblos indígenas

El número de personas que decide migrar sigue aumentando. Sin embargo, la experiencia indígena se ha excluido sistemáticamente de los marcos de migración internacional. Existe una visión generalizada de los pueblos indígenas como comunidades profundamente arraigadas en sus territorios y costumbres. Sin embargo, cada vez más, los individuos y las familias indígenas están migrando de sus territorios como parte de las dinámicas de la migración mundial.

El desarrollo de los diferentes Estados en la región ha tenido como principal característica el no involucramiento de los pueblos indígenas desde un enfoque participativo y multicultural. Esto ha ocasionado una serie de acciones impuestas en los sistemas locales tradicionales con impactos para la cultura, patrimonio y oportunidades socioeconómicas de estas comunidades. En muchos de los casos, la migración de los pueblos indígenas surge como consecuencia de estas presiones culturales y de las nuevas condiciones de vida industrializada y globalizada que promueven los Estados.

Por tanto, centrados en este contexto, damos a explicar una serie de afirmaciones que las sociedades y los Estados deben tomar en cuenta para el trabajo multicultural con estos pueblos:

La forma correcta de llamarles: en materia de derecho internacional, debe entenderse como Pueblo Indígena todo aquel conglomerado de personas que en su conciencia son parte de una identidad o cultura en común. Por otra parte, comunidades indígenas son aquellos grupos de personas de un mismo pueblo o de varios, o las áreas geográficas donde se concentran. Por último, territorio indígena, es la extensión de terreno con el que cuentan estos pueblos en los países de residencia.

Derechos humanos: Los pueblos indígenas se encuentran protegidos en tres ámbitos legislativos: los derechos universales, reconocidos por los Estados o en instrumentos internacionales; sus derechos como migrantes, garantizados por las leyes nacionales o internacionales; y sus derechos como personas indígenas garantizados por las leyes nacionales o internacionales.

La diversidad de los pueblos: todos los pueblos indígenas son diferentes en su cultura, lengua, costumbres y tradiciones. Las lenguas indígenas son un factor importante en las cuestiones socioculturales tales como la educación, el desarrollo científico y tecnológico, la biosfera y el medio ambiente, la libertad de expresión, el empleo y la inclusión social. Además, muchos de ellos tienen características transfronterizas, lo que conlleva al reto de nuevos enfoques analíticos y de políticas públicas que tomen en cuenta la perspectiva de los pueblos indígenas en migración.

Causas de la migración: Generalmente se les asume como sociedades enraizadas fuertemente en sus territorios y costumbres, y que generalmente se encuentran en zonas de alta riqueza natural alejadas de las zonas urbanas o las metrópolis de los países. Sin embargo, la migración o desplazamiento interno de las personas indígenas se presenta debido a múltiples factores, principalmente la necesidad de escapar de los conflictos y la persecución, los impactos del cambio climático, el despojo de sus tierras y la desventaja social. El limitado acceso de los pueblos indígenas a servicios como educación, salud y oportunidades de empleo es otro factor que provoca la movilización de estas personas.

En América Latina, alrededor del 40% de todos los pueblos indígenas viven en zonas urbanas, incluso el 80% en algunos países de Centroamérica. En la mayoría de los casos, las personas indígenas que migran encuentran mejores oportunidades de empleo y mejoran su situación económica, pero han de alejarse de sus tierras y costumbres tradicionales, lo que les obliga a enfrentarse a innumerables desafíos, incluida la falta de acceso a servicios públicos y a la discriminación.

Para 2010 se estimaba una población de 45 millones de personas indígenas en la región, y en el 2018 se contabilizaba una cantidad de 83.000 personas indígenas migrantes internacionales en 9 países de Centroamérica de los cuales en su mayoría eran mujeres. Es importante recalcar que, aunque se mantengan lejos de su lugar de origen, los rasgos identitarios y los procesos de resignificación de la identidad se encuentran en constante movimiento para construir un nuevo sentido de pertenencia.

La salud: entre los problemas de salud que enfrentan las personas indígenas migrantes se encuentran la nutrición deficiente, la falta de acceso a servicios médicos, la falta de programas de salud con enfoque intercultural, llevando a mayores incidencias de enfermedades prevenibles.

En resumen, a lo interno de los países, el apoyo a estas comunidades es esencial para cultivar una sociedad inclusiva, multicultural y orientada hacia el desarrollo, en el cual las comunidades indígenas y no indígenas se benefician mutuamente. Con esta visión de convivencia intercultural, los procesos migratorios llegarían a ser más seguros para estas personas en los distintos países de Centroamérica.

En otras palabras, para lograr este objetivo se debe incentivar a la sociedad y a la institucionalidad a cambios en sus formas de abordaje a los pueblos indígenas por sistemas más inclusivos a través del diálogo intercultural, y evitar así la imposición de las formas de progreso o de atención sin tomar en cuenta las particularidades y características únicas de cada pueblo.

 

A continuación, facilitamos una serie de lecturas recomendadas para aprender más sobre el tema:

Grupo Internacional de Trabajo Sobre Asuntos Indígenas:

Reporte de Banco Mundial:

Reporte Cepal:

Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de America Latina y el Caribe:

https://www.filac.org/wp/comunicacion/filac-informa/filac-una-migracion-segura-supone-un-paso-positivo-para-abordar-las-problematicas-que-enfrentan-las-poblaciones-indigenas/

 

  Sobre el autor:

Cristhian González trabaja para la División de Salud y Migración de la Oficina Regional de la OIM, en San José, Costa Rica. Es originario del pueblo indígena Brunka en Costa Rica, ha trabajado con comunidades en aspectos relacionados con la multiculturalidad y diversidad cultural y en la generación de proyectos sostenibles para incentivar el desarrollo económico local. Cristihan fue asistente en políticas para pueblos indígenas para distintas universidades públicas de Costa Rica, además fue Asesor de Asuntos Indígenas y Territoriales del Ministerio de la Presidencia en la Administración Solís-Rivera. Cuenta con estudios en Relaciones Internacionales con énfasis en Gestión de la Cooperación Internacional y es Gestor de Turismo Sostenible.


¿Qué hace que los migrantes sean vulnerables a la violencia basada en género?

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Autor: Jacinta Astles

Un número cada vez mayor de mujeres está migrando de manera independiente de Centroamérica y el Caribe. Las mujeres representan el 58.9 por ciento de las personas migrantes de los países del Caribe y el 50.3 por ciento de Centroamérica. Migrar al extranjero ofrece una variedad de oportunidades y desafíos potenciales, que se ven impactados por el género de una persona de formas complejas y multifacéticas.

El género y la migración son factores de intersección que se afectan mutuamente. La migración puede tener efectos positivos y negativos en las personas migrantes dependiendo de sus características y condiciones individuales. Del mismo modo, el género de un individuo influye en su experiencia de migración, incluyendo los riesgos y vulnerabilidades involucrados en su viaje.

La migración tiene el potencial de crear consecuencias positivas y contribuir al empoderamiento de las mujeres. Puede ofrecer oportunidades para obtener mayores ingresos y propiedad de activos, mejorar la autoestima, y fomentar el poder de decisión y nueva autonomía. Por otro lado, la intersección del género y la migración puede producir resultados negativos, como múltiples formas de discriminación, explotación y estigmatización. La migración también puede ofrecer a mujeres y niñas la oportunidad de escapar de situaciones de violencia basada en género (VBG) en sus países de origen.

La violencia basada en género es un término que cubre cualquier acto dañino que se perpetra contra la voluntad de una persona y que se basa en diferencias socialmente atribuidas a hombres y mujeres (es decir, de género). Puede ser físico, sexual, emocional, verbal, financiero y / o psicológico. Puede ocurrir en público o en privado y las personas de todos los géneros pueden ser víctimas. Afecta desproporcionadamente a las mujeres, las niñas y las personas con identidad de género diversa u orientación sexual diversa (LGBTI) debido a las desigualdades de género subyacentes. En todo el mundo, se estima que una de cada tres mujeres sufrirá abuso físico o sexual en su vida.

La VBG puede ser un factor que impulsa la migración desde los países de origen. Según un informe de Support Kind (2018), la violencia de género perpetrada por miembros de la familia, pandillas y narcotraficantes obliga a muchas mujeres, niñas y personas LGBTI a abandonar El Salvador, Guatemala y Honduras. La violencia de género, en particular la violencia sexual, se utiliza para mantener el control sobre los territorios y las poblaciones, ya que los miembros de las pandillas castigan a las mujeres, las niñas y sus familias por no cumplir con sus demandas. Un promedio de menos del 10 por ciento de los casos de violencia de género en la región resulta en condenas. Como no pueden obtener protección en sus países, muchas mujeres, niñas y personas LGBTI migran en busca de condiciones de vida más seguras.

La migración no causa VBG. Sin embargo, durante su viaje, algunas personas migrantes enfrentan situaciones en las que son más vulnerables a la violencia. Numerosos factores influyen en los riesgos y vulnerabilidades de una persona a lo largo de su viaje de migración. Junto con el género, un factor clave es si la ruta de migración es segura y regular.

Las rutas de migración inseguras o irregulares aumentan los riesgos de violencia basada en género, incluida la trata de personas. Las mujeres migrantes, las niñas y las personas LGBTI son seleccionadas como blanco de manera desproporcionada  por tratantes de personas. Según el Informe sobre la trata de personas de 2019, los tratantes en el Caribe se dirigen a las mujeres migrantes particularmente de Jamaica, Guyana y la República Dominicana. En Costa Rica, las personas LGBTI, particularmente las personas transgénero, son vulnerables a tratantes para explotación sexual. Mujeres y niñas de Nicaragua, República Dominicana y otros países latinoamericanos han sido identificadas en Costa Rica como víctimas de la trata sexual y la servidumbre doméstica.

En su destino y para aquellos que regresan a sus países de origen, otros factores influyen en su vulnerabilidad a la violencia de género, incluyendo la inseguridad financiera, el conocimiento de sus derechos legales y las habilidades de idiomas.

Las normas de género y las relaciones desiguales de poder son las causas fundamentales de la VBG contra las mujeres y las niñas, así como contra los hombres y los niños y las personas de diversas identidades de género. Los perpetradores buscan explotar las desigualdades para ejercer poder, coaccionar y engañar a sus víctimas. Reconocer estas causas es fundamental para desarrollar intervenciones efectivas.

Una de las estrategias presentadas por el Pacto Mundial sobre Migración (PMM) aborda tanto las desigualdades de género como la violencia de género a través de leyes laborales nacionales, políticas de empleo y programas. Este enfoque reconoce la independencia, el liderazgo de las mujeres y busca reducir su vulnerabilidad al aumentar su acceso a los mercados laborales.

Según el PMM, los países deben garantizar que se respeten los derechos humanos de las mujeres, los hombres, las niñas y los niños en todas las etapas de la migración, que se comprendan y satisfagan adecuadamente sus necesidades específicas, y que se los empodere como agentes de cambio.

Estas iniciativas deberían complementarse con medidas para apoyar a las víctimas y garantizar el enjuiciamiento efectivo de los delitos.

Una gobernanza de la migración basada en los derechos humanos y sensible al género es crucial para reducir la violencia basada en género. Hay que asegurar que la vida de todas las personas migrantes estén protegidas y que tengan acceso a la justicia para reducir sus vulnerabilidades y cambiar la cultura de impunidad en la que los perpetradores creen que no enfrentarán castigo.

La violencia basada en género puede causar consecuencias para la salud física y mental a corto, mediano y largo plazo para los sobrevivientes. Es importante comprender cómo el género se interseca con la migración y abordar las causas profundas de la VBG a través de un enfoque sensible al género y basado en los derechos humanos para crear una mayor igualdad y dignidad humana en toda la región.