Tres razones para ampliar la participación política de los migrantes

 

Vivimos en una era de movilidad sin precedentes. La migración crece a un ritmo mayor que el crecimiento de la población. De los 7,400 millones de personas que hay en el planeta, 250 millones son migrantes internacionales y 750 millones son migrantes internos (UNDESA, 2015).

Para responder a los retos que plantea la migración, y facilitar así su adecuada gobernabilidad, deberíamos avanzar en promover legislaciones que favorezcan la participación política de los migrantes. En este sentido tenemos el reto de fortalecer, perfeccionar y crear mecanismos y espacios que permitan a las poblaciones migrantes contribuir a los debates y a la toma de decisiones políticas. Existen muchas y muy buenas razones para ampliar y fortalecer esos mecanismos y espacios, pero en esta entrada de blog destacaremos sólo tres:

    1. Un asunto de derechos humanos:

Los migrantes tienen derecho a la participación política. La Carta Internacional de los Derechos Humanos establece que los derechos políticos deben ser gozados por todas las personas en el mundo y son inalienables. Desde un enfoque de derechos, debemos avanzar en promover legislaciones que favorezcan la participación política de los migrantes para así construir  una sociedad más inclusiva.

     2. Beneficios recíprocos:

Algunos países de la región han avanzado con la firma de tratados bilaterales que, a través del principio de reciprocidad, aseguran un tratamiento igualitario a los ciudadanos de ambos países, incluyendo derechos de participación política. Este tipo de acuerdos contribuyen a fortalecer las relaciones entre dos países y, finalmente, los ciudadanos de ambos se terminan beneficiando de esa reciprocidad.

     3. Ser inclusivos potencia los aportes de la migración:

La migración continuará siendo la mega tendencia de nuestro siglo. Municipios y ciudades se seguirán nutriendo de los aportes de las personas migrantes. El alcance de esos aportes también está condicionado al nivel de inclusión de las personas migrantes, quienes como seres políticos también necesitan de una justa y adecuada dosis de participación política.

La participación política de los migrantes debe ser considerada tanto en los países de acogida como en sus lugares de origen. En los países de acogida es necesario crear opciones para aumentar la tasa de representación de los migrantes en cargos de elección popular, por lo que es clave que partidos políticos hagan esfuerzos sistemáticos por incluir a las personas migrantes en las listas de los procesos de elección popular. Es importante también ampliar y aprobar medidas que permitan el voto a extranjeros residentes en elecciones locales y nacionales en los países de destino.

Precisamente, el “Diálogo Parlamentario de Alto Nivel sobre la Migraciones en América Latina y el Caribe: Realidades y Compromisos Rumbo al Pacto Mundial”; organizado conjuntamente por el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (PARLATINO) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y que se realizará en la Ciudad de Panamá los días 9 y 10 de junio de 2017; es una oportunidad para discutir la situación actual y las perspectivas futuras sobre la participación política de los migrantes partiendo de la nueva realidad en que vivimos.

Este Diálogo también aportará a la construcción del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes - 19 de septiembre de 2016), el cual representa una importante contribución a la gobernanza mundial y a una mayor coordinación de la migración internacional entre los Estados miembros.

 

 

  Sobre el autor:

Marcelo Pisani es el Director Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe. El Sr. Pisani cuenta con 18 años de experiencia en administración de proyectos, asesoría para la generación de políticas públicas, y en otras áreas vinculadas con la superación de la pobreza y la atención de poblaciones vulnerables en situaciones de emergencia. Anteriormente fue Jefe de Misión de la OIM en Colombia y en Zimbabue, y trabajó en el Banco Mundial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Es arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile.