Salud universal: tres propuestas para la inclusión de las personas migrantes

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El Día Mundial de la Salud nos obliga a reflexionar sobre los hábitos que podrían causar un efecto negativo en nuestra salud y en aquellas medidas que debemos tomar para minimizar los riesgos a una enfermedad.  Nos obliga a alimentarnos mejor, a realizar mayor actividad física, a evitar el estrés y fundamentalmente a realizarnos revisiones médicas que nos permitan detectar y tratar a tiempo todo tipo de dolencia. 

Pero, ¿qué sucede cuando las personas migran?   Muchos de esos factores, hábitos y condiciones que son ya conocidos y que determinan su salud se modifican.  Se puede encontrar ahora con múltiples barreras administrativas para acceder a servicios, limitantes de idioma, estigma y discriminación y muchas otras condiciones que limitarán el acceso a servicios básicos, afectando así su salud de manera importante.  Existen aún inequidades muy presentes en la región que impiden el adecuado acceso de grandes grupos de población a servicios de salud, con barreras basadas a su condición migratoria, nacionalidad u otras condiciones. 

Por ello, hoy también debemos reflexionar sobre el estrecho vínculo entre la movilidad humana y la salud, y como estamos respondiendo como sociedad a las necesidades de todos y todas.  La campaña, que promueve  este año la Organización Mundial de la Salud, “Salud universal es para todos y todas, en todas partes” implica volver la mirada a esas poblaciones que por su condición migratoria se están quedando atrás. Para ello, considero necesario tomar acción en los siguientes aspectos:

1. Fortalecer el trabajo conjunto de forma multisectorial que garantice el acceso a servicios de salud de calidad, con apropiación cultural y sensibles a la persona migrante.

2. Formular políticas que garanticen la inclusión de poblaciones en vulnerabilidad y a eliminar las barreras estructurales que dificultan el acceso a la salud universal. 

3. Buscar socios,  generar alianzas, fortalecer redes y a favorecer el trabajo conjunto y multisectorial que nos permita abordar problemáticas que ameritan una respuesta regional, multinacional y fundamentalmente multidimensional.     

En Mesoamérica contamos con un mecanismo de coordinación regional y multisectorial que pretende avanzar en estas propuestas. Se trata de la Iniciativa Conjunta de Salud para las Personas Migrantes y sus Familias en Centroamérica y México (INCOSAMI) que reúne a gobiernos, organizaciones de sociedad civil, asociaciones regionales, academia, agencias de Naciones Unidas y socios del desarrollo, con el fin de impulsar la agenda de salud y migración en la región.

Por otro lado, es importante destacar que el acceso de poblaciones migrantes a la salud universal también debe ir más allá de los servicios. Se trata de realizar acciones en los lugares en donde se encuentren, ya sea en comunidades de tránsito como de destino. Esto nos lleva a la necesidad de diseñar campañas de prevención y promoción de la salud con estrategias de comunicación inclusivas.  Nos invita a sensibilizar y formar a todo el personal de salud y autoridades de migración sobre los derechos, contextos y condiciones propias al proceso migratorio.

"Sin incluir a los migrantes y los desplazados internos, la cobertura universal de salud no sería verdaderamente universal". -Jacqueline Weekers, Directora de la División de Migración y Salud de la OIM.

No existe la salud pública sin la inclusión de toda población a servicios de calidad, que sean integrales, eficaces y asequibles.  “Salud universal es para todos y todas, en todas partes”, y es únicamente posible mediante la inclusión, la equidad y el respeto al derecho a la salud de todas las poblaciones, incluyendo las más vulnerables como son las personas migrantes, refugiadas y desplazadas.  

 

 

   Sobre el autor:

Carlos Van der Laat es el Oficial Regional en Salud y Migración para las Américas de la OIM. Es médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y cuenta con una maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz. Ha laborado para la Caja Costarricense de Seguro Social y la Universidad de Costa Rica, así como consultor para la Organización Panamericana de Salud y UNICEF. Se especializa en salud intercultural, desde donde ha formulado y coordinado proyectos comunitarios. 

 


DTM: información al servicio de la protección de migrantes venezolanos

Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Autor Invitado

 

El flujo migratorio de personas venezolanas es uno de los más dinámicos en las Américas.  Para 2018, OIM estimaba que existían alrededor de 2.3 millones de venezolanos viviendo en el extranjero y que cerca de un 90% de ellos se encuentra residiendo en otros países de Sudamérica. Más de 1.6 millones de estas personas abandonaron Venezuela desde el 2015.

Estas cifras evidencian la necesidad de obtener, intercambiar y validar información estadística sobre las necesidades y características de esta población, con el propósito de identificar vulnerabilidades y mejorar su protección.

La Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM) de OIM fue diseñada precisamente para registrar y monitorear la movilidad de la población migrante y refugiada. Esta información es utilizada para la toma de decisiones y la elaboración de acciones, planes y políticas públicas sustentadas en información transparente, verificable y segura.

¿Cómo funciona la DTM?

Este estudio provee información primaria sobre la movilidad a nivel nacional y mundial y está integrado por cuatro componentes:

  • Seguimiento de la movilidad: rastrea las necesidades intersectoriales y movimientos de la población para focalizar la ayuda y asistencia humanitaria en comunidades de origen y en zonas de desplazamiento.
  • Monitoreo de Flujos: registra movimientos de personas desplazadas en ciertos puntos cuando el monitoreo se realiza de forma gradual.
  • Registro: información individual y de hogares para la selección de beneficiarios, que prioriza indicadores de vulnerabilidad. 
  • Encuesta: reúne información específica a través de muestreos de la población sobre temas como intención de retornar, soluciones de desplazamiento y percepciones de la comunidad, entre otros.
     

Apoyo a la población venezolana.  En respuesta a la migración masiva de venezolanos, OIM puso en marcha este año el Plan de Acción Regional (RAP) que brinda apoyo técnico y asistencia humanitaria a países receptores de esta población en las Américas y el Caribe. Como resultado, la DTM se aplica actualmente en 16 países, incluidos Costa Rica, Guyana, México, Panamá y República Dominicana.

Actualmente, la información generada está siendo utilizada para identificar a receptores prioritarios de asistencia y apoyo, garantizando el acceso a servicios básicos en una situación de alta demanda. Asimismo, el sistema envía señales de alerta sobre necesidades de protección, escasez de alimentos, problemas sanitarios y enfermedades para realizar coordinaciones necesarias con autoridades pertinentes.

Asimismo, la matriz está promoviendo la prevención de trata y de riesgos asociados a la migración irregular al detectar casos de riesgo, con el objetivo de facilitar información precisa y relevante que proteja a la población venezolana.

De esta forma, los Estados y actores relevantes pueden conocer y enfrentar coordinadamente los retos que suponen para la región la atención e integración de nacionales venezolanos y el desarrollo de soluciones sostenibles.

Todos los reportes generados por DTM serán públicos y otros reportes especializados se compartirán con actores gubernamentales, académicos y de sociedad civil encargados de brindar servicios a personas migrantes y enriquecer sus intervenciones en favor de la protección de las personas migrantes de origen venezolano.


 

Bryan Brennan es consultor de Comunicaciones para el Plan de Acción Regional (RAP) de OIM.