¿Por qué no es correcto hablar de “víctimas” de tráfico?

 

¿Por qué no es correcto hablar de “víctimas” de tráfico? Primero, definamos qué es el tráfico ilícito de migrantes:

El “tráfico ilícito de migrantes” es la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material (Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional).

Entonces, el tráfico ilícito es una violación de la política migratoria de un país. Es una entrada o cruce de una frontera internacional en forma ilegal, organizado por un tercero –el traficante – por un precio. Eso significa que la víctima del delito de tráfico ilícito es, técnicamente, el Estado, no el migrante que paga por el “servicio”.

¿Significa entonces que el tráfico no causa daños a los migrantes? ¿O que los migrantes que recurren a traficantes no sufren abusos o violencia?  

Por supuesto que no. Sabemos que muchos migrantes sufren agresiones, violación, extorsión y muchos otros abusos en el contexto del tráfico. Por lo tanto, estos migrantes pueden ser víctimas de otros delitos, pero no del crimen del tráfico en sí.

¿Por qué entonces algunos actores siguen utilizando el término “víctima” de tráfico?

En ocasiones, este término es utilizado (aunque técnicamente sea incorrecto) para reconocer los altos niveles de vulnerabilidad que viven algunos de los migrantes que recurren a los traficantes, una situación que es aprovechada por las redes criminales. El hecho de que algunos migrantes sienten que no tienen otra opción más que enfrentar los riesgos y peligros potenciales de un proceso de tráfico puede estar vinculado con inequidades, falta de oportunidades, pobreza, discriminación y otros factores, los cuales en algunos casos  pueden ser reconocido como violencia estructural. Por ende, debido a la combinación de los otros delitos sufridos por algunos migrantes en el contexto del tráfico, junto con la alta vulnerabilidad que los lleva a pagar por un traficante, es que a veces se utiliza la palabra “víctima”.

Si no estamos en un contexto legal, ¿por qué no llamarles “víctimas”?  ¿Qué daño podría causar?

Es importante usar los términos correctos porque precisamente algunos migrantes son víctimas de otros delitos y necesitan asistencia. Tenemos que identificar a los migrantes en contextos de tráfico que necesitan apoyo, asistencia y protección, ya que han sufrido violación, extorsión u otro delito. Si algunos actores en la lucha contra el tráfico ilícito se refieren a todos los migrantes como “víctimas”, y otros  no reconocen la posibilidad de que algún migrante podría necesitar ayuda como víctima de un crimen conexo al tráfico, entonces ninguno de los dos grupos va a poder identificar y apoyar a quienes realmente necesitan ayuda.

Nuestro deber, nuestro reto, es reconocer la violencia y abuso que ocurre en el contexto del tráfico ilícito, así como encontrar formas de prevenirlo y responder ante este.

Más recursos sobre el tráfico ilícito de migrantes: 

 

 

   Sobre la autora:

Rosilyne Borland es la Especialista Regional Principal en Asistencia al Migrante en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Cuenta con 14 años de experiencia en el desarrollo internacional y se ha especializado en temas relacionados con los derechos humanos de las personas migrantes, con énfasis en  trata de personas y salud, y migración de retorno. Rosilyne tiene una Maestría en Desarrollo Humano Internacional de la Escuela de Servicio Internacional de la American University.

 


La perspectiva de las personas migrantes: Jornadas migratorias y toma de decisiones

¿Quiénes migran saben que el viaje es peligroso? ¿por qué lo siguen haciendo?
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Autor Invitado

 

Por quinto año consecutivo, el proyecto de la OIM “Missing Migrants” informa que más de 4,000 personas murieron o desaparecieron en rutas migratorias en todo el mundo. Solamente en el 2018, se contabilizaron 393 muertes en la frontera entre EE. UU. y México. Del mismo modo, la Patrulla Fronteriza de EE. UU. ha informado que desde 1998 hasta 2016, más de 6900 personas han muerto tratando de cruzar de manera irregular.

Los medios de comunicación, las ONGs y las iniciativas gubernamentales, como el “Programa Frontera Sur” de México, han aumentado la visibilidad de los peligros y a veces mortales riesgos de la migración irregular, sin embargo todavía hay inmigrantes que intentan cruzar ríos, desiertos y otras barreras a través de vías irregulares.

Frente a estos riesgos y considerando que, aparentemente, la decisión de migrar se ve afectada tanto por factores externos (contexto económico, social, cultural), como personales (género, riqueza, redes sociales), ¿cómo valoran los migrantes las opciones de migración?, ¿cómo deciden a dónde migrar, cómo migrar, un posible retorno, o incluso no migrar?

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Migración de 2018, todas las teorías de migración consideran la "autonomía" de las personas  migrantes (es decir, la capacidad para tomar decisiones) o la falta de ella en un intento por comprender los patrones, procesos y consecuencias de la migración.

A continuación, un resumen de los hallazgos de investigaciones recientes centradas en la perspectiva de las personas migrantes y sus experiencias, para comprender las decisiones en torno a migraciones irregulares, incluidas aquellas que exponen al riesgo de muerte:

 

(DES)INFORMACIÓN

  • Las conexiones sociales cercanas son la principal fuente de información para quienes migran. La familia, amistades y redes cercanas (en términos sociales, no geográficos) son más confiables que las fuentes oficiales.
  • Las redes sociales y las aplicaciones de telecomunicaciones (como Facebook, WhatsApp, YouTube) se han convertido en una importante fuente de información. Estas plataformas se utilizan para compartir información sobre rutas, riesgos potenciales y recompensas, prácticas de asilo, situaciones políticas y legislativas, beneficios de asistencia social, destinos e información de contacto de posibles contrabandistas e incluso compañeros/as de viaje.

 

RIESGO Y RECOMPENSAS

  • En ausencia de opciones de migración regular accesibles, las personas migrantes optan por la migración irregular y/o los viajes de alto riesgo. En el lado negativo, las personas que tienen una capacidad más restringida para migrar internacionalmente (determinada por la nacionalidad o de otra manera), migran a países menos deseables pero accesibles. Por ejemplo, aunque Estados Unidos sigue siendo el país de destino preferido en el mundo, se ha demostrado que una gran parte de la migración internacional se produce intrarregionalmente, lo que se conoce como “Sur-Sur”.
  • Quienes migran son conscientes de los riesgos que representan los viajes migratorios irregulares. Los estudios han demostrado que, frente a los viajes de alto riesgo, las personas migrantes adoptan varias estrategias psicológicas para disminuir el dolor.
  • La migración internacional es una estrategia de supervivencia. Para algunos grupos, como quienes son marginados en el país de origen, la migración proporciona acceso a recursos y seguridad. Para algunas comunidades es necesario reconocer que la recompensa potencial puede ser pensada para la próxima generación. Desde la perspectiva de las personas migrantes, la migración irregular en búsqueda de asilo a veces puede ser la única opción disponible, a pesar de los riesgos involucrados, pues a pesar de todo es una opción más segura que aquello que están dejando atrás.

 

PRESIÓN PARA MIGRAR

  • Las decisiones de migración han aumentado en importancia social y ha surgido una "cultura" de migración. Los resultados muestran que existe una dependencia cada vez mayor de las remesas como componentes clave de los ingresos de los hogares de los países de origen, particularmente en familias extensas. Sin embargo, en algunas comunidades, el peso que se da a la decisión de migrar a cobrado proporciones mayores. Migrar puede ser visto desde una estrategia de supervivencia ante la falta de oportunidades económicas, hasta una competencia social en la que se estigmatiza a quienes deciden quedarse atrás o no pueden migrar.

 

PREFERENCIA POR VISAS

  • Cuando sea posible, quienes migran preferirán hacerlo a través de vías regulares y con visas, y no de manera irregular. Esto es más seguro y las opciones de viaje son mucho mayores.
  • En ausencia de opciones de protección accesibles, las personas buscan alternativas disponibles para ellas, como la migración laboral. En algunos casos, este tipo de migración es una alternativa para las personas que podrían ser refugiadas en un país de destino, en lugar de asilarse a través de vías irregulares. La preferencia por respetar la ley contempla incluso su estatus migratorio después de su llegada. Permanecer dentro de la ley puede tener implicaciones positivas para eventualmente retornar al país de origen, así como para cualquier plan futuro de migración internacional que pueda suceder.

Estos hallazgos nos ayudan a comprender mejor hasta qué punto una persona puede considerar asumir grandes riesgos si se le ofrece una potencial recompensa y las oportunidades de una vida mejor (comoquiera que esta se defina). Según lo declarado por el secretario general de la ONU, António Guterres, en el Día Internacional de los Migrantes, detrás de cada cifra sobre migración hay una persona (una mujer, un niño, un hombre) con los mismos sueños que todas las demás: oportunidad, dignidad y una vida mejor.