Niñez Migrante: sujeto de protección especial (Parte 2)

Niñez migrante: sujetos de protección especial

La entrada previa del blog presentó de forma breve los 4 principios rectores de la Convención de los Derechos del Niño y la importancia de su aplicación en contextos migratorios. Este artículo se enfoca en ofrecer recomendaciones prácticas para la protección de niñez migrante.

La atención de niñez migrante desde un enfoque de derechos conlleva el reconocimiento de niñas, niños y adolescentes (NNA) como sujetos de derechos. Se debe considerar que situaciones como ser NNA migrante no acompañado, separado de su familia o en condición migratoria irregular puede plantear retos específicos para la protección de la niñez migrante. Las autoridades migratorias y rectoras del sector niñez deben diseñar intervenciones y acciones preventivas que permitan reducir los riesgos de violencia, promoviendo a su vez el desarrollo integral de NNA en todas las etapas del proceso migratorio.                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Se deben analizar también las diferentes experiencias, condiciones y necesidades de NNA. Se debe evitar pensar en los NNA como un grupo homogéneo. Por ejemplo, la edad del niño o niña tiene implicaciones importantes para los servicios y atención que requiere. El grupo étnico o origen al que pertenece también puede presentar retos significativos para establecer comunicación, identificar sus necesidades de protección y garantizar su acceso a información sobre el proceso migratorio, especialmente si su idioma nativo es diferente al de los países de tránsito y destino. De igual forma, una niña o niño no acompañado tiene experiencias distintas a las de aquellos que realizan el viaje junto a sus familias. Otros factores, como el haber experimentado violencia a lo largo de la ruta, así como el pertenecer a grupos minoritarios podría colocar a la niñez migrante se asocia con mayores riesgos de violencia y demanda de las autoridades respuestas diferenciadas.

En muchos casos, las necesidades particulares y los derechos de NNA migrantes no son abordadas adecuadamente por los sistemas de gobernanza migratoria y de protección infantil debido a la ausencia de coordinación y cooperación. OIM ofrece 4 recomendaciones para fortalecer los servicios y atención brindada a la niñez migrante.

 

  1. Promover un enfoque integral en los sistemas nacionales de protección de la niñez, así como el acceso a servicios básicos para NNA migrantes. Las acciones llevadas a cabo deben priorizar la prevención de la violencia, la explotación y el abuso, promoviendo la colaboración entre diversos actores nacionales e internacionales.  En este ámbito, es importante garantizar el acceso de los sistemas de protección de la niñez a NNA migrantes en las mismas condiciones que cualquier niño nacional, evitando crear un sistema de atención paralelo.  Asimismo, se debe priorizar la atención a servicios básicos en todos los puntos de ciclo migratorio, especialmente a facilidades sanitarias, hospedaje seguro, educación, asesoría legal, recreación, participación, protección, seguridad social, salud y atención psicosocial.
  2. Proteger a niños de la violencia, explotación y abuso durante el proceso migratorio. Se debe identificar a NNA tan pronto como entren en contacto con autoridades migratorias. Los funcionarios migratorios deben recibir capacitación para identificar indicadores de vulnerabilidad vinculados a la trata, el trauma y la explotación. Además, se debe combatir la discriminación y la xenofobia en los países de tránsito y destino.
  3. Abogar por alternativas a la detención.  La detención por razones migratorias es contraria al interés superior de NNA y, aun cuando esta ocurre por periodos muy cortos, tiene repercusiones severas sobre el bienestar y el desarrollo psicosocial de la persona menor de edad. La detención no debe justificarse por el estatus migratorio del niño ni por el hecho de ser un menor no acompañado.
  4. Reforzar la protección de NNA y procedimientos amigables para los procesos voluntarios de retorno y reintegración. La opinión de NNA debe ser escuchado en procesos orientados a determinar el interés superior. El retorno debe realizarse solo después de completar un rastreo y valoración de la familia, confirmando la identidad de los padres o tutor, el tamaño del núcleo familiar, la composición, sus dinámicas y las condiciones socioeconómicas y de salud de sus miembros, así como indicadores de posible abuso o negligencia, o participación en redes de trata. 

Las prácticas previamente descritas evidencian la necesidad de una mayor colaboración entre instituciones gubernamentales especializadas en niñez y en migración para responder a los retos asociados a la protección de la niñez migrante. Asimismo, se requiere de mayor capacitación para la identificación de necesidades de protección y el diseño de soluciones para todas las etapas del proceso migratorio de esta población.

Si le interesa profundizar sus conocimientos sobre protección de niñez migrante, OIM y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes han desarrollado el “Curso Especializado sobre Niños y Niñas Migrantes en las Américas” de acceso gratuito a través de la Plataforma de Aprendizaje sobre Migración.

Para mayor información puede contactar a:

Alexandra Bonnie, Programa Regional de la OIM Mesoamérica, Email: abonnie@iom.int 

Esteban de la Torre Ribadeneira, Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, Email: edelatorre@iinoea.org

Sofía Guerrero es licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica y  Máster en Derechos Humanos de la Escuela Josef Korbel de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver. Fue periodista en el periódico La Nación, Coordinadora de Incidencia Política y Cooperación Internacional de Fundación Paniamor, Coordinadora de Comunicación de Educación Ejecutiva de INCAE Business School y consultora del Sistema de Integración Centroamericana y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. Recientemente, se desempeñó  en la Cancillería de Costa Rica como Attaché de Política Exterior.


Gobernanza Migratoria: Una estrategia de adaptación al cambio climático

Joki y Bevelyn junto con su hermano discapacitado y sus padres son la única familia que vive en la pequeña isla de Huene. Originalmente vinculada a una isla cercana, la isla se ha ido reduciendo lentamente a lo largo de los años, lo que hace que cada vez sea más difícil cultivar. Es probable que Joki y Bevelyn sean la última generación en vivir en la isla. Fotos: IOM 2016 / Muse Mohammed
Categoria: Migración y Medio Ambiente
Autor: Autor Invitado

 

Si bien la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 señala que las Partes tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas para mitigar los efectos del cambio climático, la cruda verdad es que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) sufren sus efectos de manera desproporcionada, a pesar de contribuir menos del 1% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Los desastres debidos a amenazas naturales, muchos de los cuales se ven agravados por el cambio climático y que están aumentando en frecuencia e intensidad, ha tenido como consecuencia un elevado costo humano y económico para el Caribe. En 2017, solo la temporada de huracanes en el Atlántico desplazó a más de 3 millones de personas en un mes.

El informe especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), publicado recientemente, proyecta que a 1,5° C, los PEID enfrentarán un aumento en los incidentes de migración interna y desplazamiento, tensión por agua dulce y aún más preocupante: aumento de la aridez, inundaciones costeras y oleadas que incluso podría dejar a varias islas atolón o coralinas inhabitables. Al respecto, el Dr. Douglas Slater, Secretario General Adjunto de la Secretaría de CARICOM, comentó

 "Nosotros [Caricom] tenemos que seguir alzando nuestras pequeñas pero poderosas voces, porque el cambio climático es existencial para nosotros".

Los Estados del Caribe han lanzado una variedad ejemplar de medidas de adaptación, como sistemas de alerta temprana, seguros de protección, obras de infraestructura resilientes, como en el caso de Dominica. No obstante, resulta clave abordar los vínculos entre el cambio climático, la vulnerabilidad, los desplazamientos y el aumento de los riesgos potenciales que enfrentan los PEID para garantizar que la migración inducida por el ambiente no se equipare a crisis, sino a adaptación.

En esta línea, los esfuerzos en materia de gobernanza de la migración es una estrategia efectiva capaz de enfrentar los efectos del cambio climático al:

Integrar la movilidad humana en la gestión del riesgo de desastres, planes y políticas nacionales de adaptación para minimizar la migración forzada y el desplazamiento. Por ejemplo, el Informe global sobre desplazamiento interno de 2018 señala que antes y durante el huracán Irma, 1,7 millones de personas fueron evacuadas en Cuba, como parte de la respuesta a desastres que ha elaborado este país centrada en la movilización y preparación de la comunidad. Esta estrategia de adaptación demuestra que el desplazamiento no siempre debe ser un resultado negativo, sino que también puede mejorar en la reducción de desastres. El enfoque de movilidad humana también hace énfasis en la protección de poblaciones vulnerables y el combate a la trata y el tráfico de personas en contextos de amenazas naturales y crisis.  

Promover la cooperación con países vecinos y otros países pertinentes para preparar sistemas de alerta temprana y reservas, planificar medidas de contingencia, evacuaciones, la recepción y los acuerdos de asistencia y la gestión de fronteras para facilitar la migración segura y ordenada, y mejorar la capacidad de respuesta al desplazamiento transfronterizo de desastres, así como el retorno y la reintegración de poblaciones.

Desarrollar acuerdos bilaterales y multilaterales de migración para el involucramiento de migrantes y miembros de la diáspora en oportunidades laborales, para proporcionar recursos financieros y humanos a sus países de origen. El Marco Operativo de Crisis Migratoria de la OIM señala que la diáspora puede estar interesada en participar e incluso dispuesta a regresar para apoyar los procesos de transición y recuperación. El Banco Mundial agrega que la reducción de las tarifas de las transacciones y las remesas representa una oportunidad para aprovechar el potencial de las diásporas en los esfuerzos de cooperación. Un ejemplo de un acuerdo podría ser la definición de esquemas de migración laboral temporal de trabajadores calificados para apoyar en los esfuerzos de reconstrucción poscrisis. Por ejemplo, la respuesta de la OIM en Dominica, después del huracán María, incluyó la capacitación de 71 personas en carpintería básica y el empleo de 36 carpinteros, cuatro de los cuales eran trabajadores migrantes de Trinidad y Tobago.

Fortalecer estrategias subregionales, la cooperación y el desarrollo de las capacidades de todos los países involucrados para promover la resiliencia, el desarrollo sostenible, así como la asistencia humanitaria y la protección de los derechos humanos de las poblaciones afectadas en cualquier lugar de la región.

Delinear estrategias de reubicación planificada como iniciativa de adaptación al aumento del nivel del mar y las inundaciones. Según el Banco Mundial es importante contemplar esta estrategia como una solución a largo plazo e incluso de último recurso, pues la adaptación "en sitio" tiene sus límites, ya que ciertos entornos serán inviables para medios de vida sostenibles y dignos.

Habilitar la migración como una estrategia de adaptación que permita disminuir la vulnerabilidad de los medios de vida de las personas, mediante la creación de incentivos para atraer a las personas hacia lugares y sectores menos sensibles a los efectos del cambio climático. En este sentido, el Banco Mundial sugiere la creación de una economía resiliente y diversificada. Esto incluye la creación de oportunidades laborales alternativas, la capacitación de migrantes potenciales, los esfuerzos de integración (especialmente en áreas urbanas) y la identificación de mercados laborales resistentes al clima.

La migración es un fenómeno complejo que suele tener múltiples factores, pero la migración inducida por el medio ambiente sigue siendo una realidad y se espera que aumente debido a los efectos del cambio climático. Por ello, medidas de gobernanza como las que hemos mencionado, referentes a la movilidad humana, los derechos de los migrantes y potenciales migrantes, deben contemplarse como parte de estrategias integrales de adaptación. Eso es especialmente necesario cuando los Estados, particularmente de la región del Caribe, exigen que las acciones para combatir el cambio climático sean más ambiciosas, efectivas e inmediatas. 

 

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