Niñez Migrante: sujeto de protección especial (Parte 1

Foto: OIM/ Rafael Rodríguez

 

La niñez migrante representa un porcentaje significativo de la población migrante a nivel mundial. De acuerdo con datos de UNICEF, 1 de cada 8 personas migrantes es menor de edad (2016). Asimismo, en 2015 se calculaba que 1 de cada 70 niñas y niños vivían fueran de su país de nacimiento, para un total de 31 millones de niñas y niños viviendo en el exterior. De esta suma, unos 10 millones corresponden a niñez migrante y 17 millones a niñez desplazada por conflictos internos y violencia (UNICEF, 2017).

La niñez migrante en condición irregular enfrenta riesgos particulares que los hace especialmente vulnerables a convertirse en víctimas de violencia y explotación. La ausencia de documentos oficiales, el uso de pasos no autorizados, la separación de sus familiares y tutores los hace más susceptibles a sufrir violencia robos, o a convertirse en víctimas de trata.

Sin embargo, es necesario recordar que las razones y condiciones de migración de un niño resultan irrelevantes para garantizar su acceso a derechos.  La Convención de los Derechos del Niño (CDN), el tratado de derechos humanos más ratificado en el mundo después de la Declaración Universal de Derechos Humanos define al “niño” como toda aquella persona menor de 18 años y le garantiza protección especial sin distinción, con el propósito de garantizar su bienestar y su desarrollo integral.  Por tanto, debemos recordar que los niños y las niñas migrantes son ante todo niños y, como tales, son sujeto de esa protección especial.

La CDN establece 4 principios rectores que deben ser respetados para asegurar la protección de niñas y niños, incluyendo la atención de niñez migrante.

  1. No discriminación: todos los derechos de todos los niños deben ser protegidos y respetados, sin ningún tipo de distinción como su condición migratoria o si esta migración ocurre de forma regular o irregular.
  2. Interés superior: las autoridades deben considerar y tomar decisiones que garanticen el mayor beneficio para la niñez y evitar aquellas acciones que podrían repercutir de forma negativa en su desarrollo.
  3. Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo: los gobiernos y la sociedad deben procurar el crecimiento y bienestar de la niñez de edad por medio de acciones y medidas especializadas.
  4. Principio de participación: la opinión de niñas, niños y personas adolescentes debe ser consultada y escuchada en la deliberación de asuntos y decisiones que afectan sus vidas.

La aplicación de estos principios en contextos de migración implica que los gobiernos, la sociedad civil y otros actores relevantes trabajen juntos para proteger a niñas y niños migrantes de peligros, violencia, abuso y daños a su integridad. Esta protección básica debe ofrecerse en todos los casos, considerando las necesidades particulares de cada niño con base en su edad, su etapa de desarrollo y su origen étnico y cultural.

En la entrada de la próxima semana discutiremos algunas formas en las que las instituciones responsables de migración y niñez en países de tránsito y destino pueden fortalecer la atención de niñas, niños y personas adolescentes. Si le interesa obtener más herramientas para la protección efectiva de personas menores de edad en contextos de migración, OIM y el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes han desarrollado el “Curso Especializado sobre Niños y Niñas Migrantes en las Américas” de acceso gratuito a través de la Plataforma de Aprendizaje sobre Migración.

 

Para mayor información puede contactar a:

Alexandra Bonnie, Programa Regional de la OIM Mesoamérica, Email: abonnie@iom.int 

Esteban de la Torre Ribadeneira, Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, Email: edelatorre@iinoea.org

 

Sofía Guerrero es licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica y  Máster en Derechos Humanos de la Escuela Josef Korbel de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver. Fue periodista en el periódico La Nación, Coordinadora de Incidencia Política y Cooperación Internacional de Fundación Paniamor, Coordinadora de Comunicación de Educación Ejecutiva de INCAE Business School y consultora del Sistema de Integración Centroamericana y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. Recientemente, se desempeñó  en la Cancillería de Costa Rica como Attaché de Política Exterior.


Claves para implementar iniciativas sobre migración y desarrollo en el marco de la Agenda 2030

Categoria: Migración y Desarrollo
Autor: Marcelo Pisani

La migración es un poderoso impulsor del desarrollo sostenible. Los migrantes representan aproximadamente el 3% de la población mundial, pero producen más del 9% del PIB mundial, unos 3 billones de dólares más que si se hubieran quedado en su lugar de origen, según datos de OIM y McKinsey & Company.

En el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, las personas migrantes tienen el potencial de contribuir al desarrollo de sus comunidades de acogida por medio de capacidades, aumento de la fuerza de trabajo, inversiones y diversidad cultural. También pueden asumir un papel central en la mejora de la calidad de vida y a revitalizar la economía y el mercado laboral en sus países de origen mediante la transferencia de capacidades y recursos financieros.

Sin embargo, si la migración está mal administrada puede tener un impacto negativo en el desarrollo de la economía local e incluso poner en peligro a las personas migrantes y a la fuerza de trabajo nacional. Otros factores abordados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como el cambio climático, los mercados de trabajo, la educación, la pobreza y la violencia pueden tener un impacto sobre la migración.

La Agenda 2030 brinda una plataforma para abordar esta estrecha relación y maximizar las oportunidades. Los tomadores de decisiones deben reconocer que los ODS son interdependientes y que, por tanto, una acción destinada a cumplir con metas específicas de migración no debería darse de forma aislada.

En busca de mayores sinergias y amplia participación, OIM desarrolló la “Guía para profesionales sobre Migración y Desarrollo”,  que brinda ideas y asesoramiento para implementar aspectos de la migración en la Agenda 2030 de forma integrada con otras iniciativas de desarrollo sostenible, involucrando a todos los niveles del gobierno y a todos los actores sociales.

A continuación, presentamos una serie de aspectos esenciales para la implementación de iniciativas integrales en el campo de la migración y el desarrollo:

  1. Participación a nivel local. Los gobiernos locales están en una posición ideal para transformar la Agenda 2030 en acciones concretas y eficientes; pueden adaptar mejor las metas y los objetivos de la Agenda a contextos específicos, comunicarse y alentar la importancia de la acción local para los ciudadanos y desempeñar un papel crucial en la prestación de servicios. Es vital que los actores locales se incluyan en el proceso de diseño e implementación de políticas nacionales para que sean parte integrante de las mismas y que puedan contribuir a su funcionamiento.
  2. Participación horizontal. La migración tiene relaciones complejas con los diferentes sectores de gobierno. Para abordarlas de manera adecuada y trabajar para una gobernanza migratoria sostenible y bien gestionada, los gobiernos deben adoptar un enfoque intersectorial. Por ejemplo, promover un proceso mediante el cual la migración se integre en las políticas de áreas como la salud, la educación, el empleo y la seguridad social.
  3. Seguimiento de estructuras y mecanismos relevantes. Implica evaluar las instituciones, las estrategias, la legislación, los marcos de políticas, los planes y los proyectos que sean relevantes frente a las metas prioritarias de los ODS esto ayudará a cartografiar y analizar posibles sinergias y compensaciones entre las intervenciones relacionadas con la migración. Además, permite identificar incoherencias y prevenir la duplicación de esfuerzos.
  4. Movilización de recursos. Es necesario identificar las fuentes de financiación de las intervenciones. Si esto se lleva a cabo en el marco de un proceso de implementación de ODS más amplio, los organismos de implementación deberían seguir las estrategias de movilización de recursos implícitas. Si no, o además de esto, podrán redactar un plan de movilización de recursos para mostrar qué intervenciones propuestas requieren recursos adicionales y cuáles son las estrategias de acercamiento a socios.
  5. Desarrollar e implementar un plan de acción. Los actores gubernamentales deben adoptar planes formalmente. Si las acciones se llevan a cabo como parte de una implementación más amplia de los ODS, deberían seguir los procesos de planificación formal que ello conlleve. De lo contrario, deberán redactar un plan de acción operativo de migración-ODS. Esto resumirá los objetivos prioritarios de los ODS, las intervenciones para abordarlos y proporcionará más detalles sobre su diseño e implementación.

 

Aquí puede consultar la guía con información y consejos para la implementación de iniciativas.

 


Marcelo Pisani es el Director Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe. El Sr. Pisani cuenta con 18 años de experiencia en administración de proyectos, asesoría para la generación de políticas públicas, y en otras áreas vinculadas con la superación de la pobreza y la atención de poblaciones vulnerables en situaciones de emergencia. Anteriormente fue Jefe de Misión de la OIM en Colombia y en Zimbabue, y trabajó en el Banco Mundial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Es arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile.