Migración y juventud en Mesoamérica

 

La cantidad de migrantes internacionales en todo el mundo ha pasado en los últimos 15 años de 173 millones que se contabilizaban en el año 2000, a 222 millones en el 2010, y a 244 millones en el 2015[1].

En el escenario migratorio de América Latina y el Caribe (ALC), entre el 2000 y el 2015, el promedio de edad de las personas inmigrantes en ALC bajó 4 años, pasando de 40 a 36 años de edad y convirtiéndose en la región del mundo donde la edad promedio de las personas inmigrantes disminuyó más, es decir, ALC ha estado en los últimos años recibiendo migrantes cada vez más jóvenes[2].  

Mesoamérica, uno de los corredores migratorios más activos del mundo, contaba al 2010 con poco más 1.660.000 inmigrantes; de los cuales el 47 % tenía menos de 20 años de edad[3].

Como zona de origen, “se estima que entre un 10 y un 12 por ciento de la población centroamericana ha abandonado sus países de nacimiento, lo cual cuadruplica la estimación mundial de migración internacional, calculada en un 3 por ciento”[4]. A diferencia de años anteriores, cuando la población migrante era mayoritariamente adulta, la mayoría de personas que actualmente emigran de Centroamérica son menores de 30 años, incluyendo un flujo migratorio significativo de niños, niñas y adolescentes no acompañados o separados. Esta migración se da principalmente del Triángulo Norte hacia Estados Unidos, aunque otro corredor importante es el que se da de Nicaragua hacia Costa Rica.

La pobreza, el desempleo, la violencia y, en general, la falta de oportunidades, han sido identificadas como los principales factores de expulsión de las personas jóvenes de la región mesoamericana. Si bien estos son factores que debe enfrentar buena parte de la población en general, lo cierto es que a las personas jóvenes estas situaciones suelen afectarles de manera más intensa y directa. Las personas jóvenes se ven afectadas de manera desproporcionada por el desempleo, la criminalidad, la violencia[5], la exclusión educativa y el debilitamiento de los vínculos familiares; lo cual puede incrementar su vulnerabilidad, exponiéndoles a mayores riesgos asociados al contexto migratorio. Por su parte, la expectativa de mejores condiciones de vida y de contar con más y mejores oportunidades ejercen una mayor atracción en personas jóvenes, lo que en muchos casos implica minimizar y hasta ignorar los riesgos asociados.

Cuando la migración ocurre en situaciones de vulnerabilidad aumenta el riesgo de ser víctimas de trata de personas, violencia sexual, violencia de género, trabajo infantil, explotación laboral, secuestro extorsivo, reclutamiento en grupos armados o pandillas, y otros crímenes en el contexto de tráfico ilícito de migrantes, entre otros. El escaso conocimiento de los riesgos asociados con la migración irregular, la ausencia de cuidados parentales, las distintas manifestaciones del adultocentrismo, la imposibilidad de acceder a servicios institucionales por ser legalmente menores de edad, entre otros, hacen a las personas jóvenes más vulnerables a estos riesgos. En estos casos, la migración de las personas jóvenes presenta importantes retos para la protección y garantía de sus derechos.

No obstante, migrar puede representar una oportunidad de crecimiento y desarrollo, tanto para las personas migrantes como para sus comunidades de origen. Según las estadísticas del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe, el 75 % de las personas migrantes envía dinero a sus familiares, y estas remesas dinamizan sensiblemente las economías locales. En los lugares de destino, las personas trabajadoras migrantes jóvenes aportan al rejuvenecimiento de la fuerza de trabajo y diversifican la oferta de trabajo, entre otros importante beneficios para estas economías[6]. Un proceso migratorio regular, en el que se respetan y garantizan los derechos humanos puede ser beneficioso para las distintas partes involucradas: comunidades de origen, zonas de tránsito, lugares de destino y, por supuesto, para las propias personas migrantes.

Las particularidades, potencialidades y retos que representan los flujos migratorios de personas jóvenes son temas de gran relevancia en la región mesoamericana. A propósito, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) lanzó el curso virtual Migración y Juventud como parte de sus esfuerzos por promocionar el conocimiento sobre temas migratorios a través de la Plataforma de Aprendizaje (PAM). Esta capacitación en línea y gratuita pretende ser un instrumento para promover la reflexión desde las personas jóvenes como sujetos de derechos, así como la generación de estrategias para defensa y promoción de los mismos desde sus grupos y organizaciones.

Puede encontrar el curso en el sitio Web de la PAM: http://plataformadeaprendizaje.iom.int/

 


[1] International Migration Report 2015. Naciones Unidas. Nueva York, 2016.

[2] Idem.

[3] Voorend, K. y Oviedo, Luis Ángel. Actualización de los datos sociodemográficos, provenientes de Censos y Encuestas de Hogares del Sistema de Información Estadística sobre las Migraciones en Mesoamérica.

[4] OIM. Módulo de capacitación sobre migración y juventud con énfasis en la protección y necesidades de asistencia de las personas migrantes jóvenes. Citando a Sandoval, 2015.

[5] PNUD (2013): Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014. Seguridad con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Nueva York

[6] Unión Interparlamentaria, OIT y Naciones Unidas (Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos). Migración, Derechos Humanos y Gobernanza. Manual para Parlamentario número  24.

 

 

Sobre los autores:

Francesca Tabellini trabaja en el Programa Mesoamérica de la Oficina Nacional de Costa Rica de la OIM con énfasis en Trata de Personas. Anteriormente, ha sido consultora de género en la Oficina del Asesor de Género de la OTAN en Bruselas, Bélgica; y trabajó como investigadora para organizaciones de la sociedad civil en diferentes países de Europa y como paralegal en un centro de apoyo a refugiados políticos centroamericanos, en particular poblaciones indígenas y LGBTI en los EE.UU. Es politóloga e investigadora del área de Relaciones Internacionales y Seguridad Humana de la Universidad de Boloña, Italia, y ha obtenido títulos en estudios de género en los EE.UU. y en políticas de integración en Holanda. 

Juan Carlos Zamora Ureña es Especialista Técnico del Programa Mesoamérica de la OIM. El Sr. Zamora es sociólogo, egresado de la Maestría Centroamericana en Sociología con mención en Políticas Públicas de la Universidad de Costa Rica y cursa actualmente la Maestría en Educación Rural Centroamericana de la Universidad Nacional de Costa Rica. Se ha desempeñado en diversos aspectos del diseño, gestión y evaluación de proyectos sociales y también como investigador, siempre en el área de los Derechos Humanos con énfasis en el abordaje de grupos de población socialmente vulnerabilizados.

 


La perspectiva de las personas migrantes: Jornadas migratorias y toma de decisiones

¿Quiénes migran saben que el viaje es peligroso? ¿por qué lo siguen haciendo?
Categoria: Protección y Asistencia a Migrantes
Autor: Autor Invitado

 

Por quinto año consecutivo, el proyecto de la OIM “Missing Migrants” informa que más de 4,000 personas murieron o desaparecieron en rutas migratorias en todo el mundo. Solamente en el 2018, se contabilizaron 393 muertes en la frontera entre EE. UU. y México. Del mismo modo, la Patrulla Fronteriza de EE. UU. ha informado que desde 1998 hasta 2016, más de 6900 personas han muerto tratando de cruzar de manera irregular.

Los medios de comunicación, las ONGs y las iniciativas gubernamentales, como el “Programa Frontera Sur” de México, han aumentado la visibilidad de los peligros y a veces mortales riesgos de la migración irregular, sin embargo todavía hay inmigrantes que intentan cruzar ríos, desiertos y otras barreras a través de vías irregulares.

Frente a estos riesgos y considerando que, aparentemente, la decisión de migrar se ve afectada tanto por factores externos (contexto económico, social, cultural), como personales (género, riqueza, redes sociales), ¿cómo valoran los migrantes las opciones de migración?, ¿cómo deciden a dónde migrar, cómo migrar, un posible retorno, o incluso no migrar?

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Migración de 2018, todas las teorías de migración consideran la "autonomía" de las personas  migrantes (es decir, la capacidad para tomar decisiones) o la falta de ella en un intento por comprender los patrones, procesos y consecuencias de la migración.

A continuación, un resumen de los hallazgos de investigaciones recientes centradas en la perspectiva de las personas migrantes y sus experiencias, para comprender las decisiones en torno a migraciones irregulares, incluidas aquellas que exponen al riesgo de muerte:

 

(DES)INFORMACIÓN

  • Las conexiones sociales cercanas son la principal fuente de información para quienes migran. La familia, amistades y redes cercanas (en términos sociales, no geográficos) son más confiables que las fuentes oficiales.
  • Las redes sociales y las aplicaciones de telecomunicaciones (como Facebook, WhatsApp, YouTube) se han convertido en una importante fuente de información. Estas plataformas se utilizan para compartir información sobre rutas, riesgos potenciales y recompensas, prácticas de asilo, situaciones políticas y legislativas, beneficios de asistencia social, destinos e información de contacto de posibles contrabandistas e incluso compañeros/as de viaje.

 

RIESGO Y RECOMPENSAS

  • En ausencia de opciones de migración regular accesibles, las personas migrantes optan por la migración irregular y/o los viajes de alto riesgo. En el lado negativo, las personas que tienen una capacidad más restringida para migrar internacionalmente (determinada por la nacionalidad o de otra manera), migran a países menos deseables pero accesibles. Por ejemplo, aunque Estados Unidos sigue siendo el país de destino preferido en el mundo, se ha demostrado que una gran parte de la migración internacional se produce intrarregionalmente, lo que se conoce como “Sur-Sur”.
  • Quienes migran son conscientes de los riesgos que representan los viajes migratorios irregulares. Los estudios han demostrado que, frente a los viajes de alto riesgo, las personas migrantes adoptan varias estrategias psicológicas para disminuir el dolor.
  • La migración internacional es una estrategia de supervivencia. Para algunos grupos, como quienes son marginados en el país de origen, la migración proporciona acceso a recursos y seguridad. Para algunas comunidades es necesario reconocer que la recompensa potencial puede ser pensada para la próxima generación. Desde la perspectiva de las personas migrantes, la migración irregular en búsqueda de asilo a veces puede ser la única opción disponible, a pesar de los riesgos involucrados, pues a pesar de todo es una opción más segura que aquello que están dejando atrás.

 

PRESIÓN PARA MIGRAR

  • Las decisiones de migración han aumentado en importancia social y ha surgido una "cultura" de migración. Los resultados muestran que existe una dependencia cada vez mayor de las remesas como componentes clave de los ingresos de los hogares de los países de origen, particularmente en familias extensas. Sin embargo, en algunas comunidades, el peso que se da a la decisión de migrar a cobrado proporciones mayores. Migrar puede ser visto desde una estrategia de supervivencia ante la falta de oportunidades económicas, hasta una competencia social en la que se estigmatiza a quienes deciden quedarse atrás o no pueden migrar.

 

PREFERENCIA POR VISAS

  • Cuando sea posible, quienes migran preferirán hacerlo a través de vías regulares y con visas, y no de manera irregular. Esto es más seguro y las opciones de viaje son mucho mayores.
  • En ausencia de opciones de protección accesibles, las personas buscan alternativas disponibles para ellas, como la migración laboral. En algunos casos, este tipo de migración es una alternativa para las personas que podrían ser refugiadas en un país de destino, en lugar de asilarse a través de vías irregulares. La preferencia por respetar la ley contempla incluso su estatus migratorio después de su llegada. Permanecer dentro de la ley puede tener implicaciones positivas para eventualmente retornar al país de origen, así como para cualquier plan futuro de migración internacional que pueda suceder.

Estos hallazgos nos ayudan a comprender mejor hasta qué punto una persona puede considerar asumir grandes riesgos si se le ofrece una potencial recompensa y las oportunidades de una vida mejor (comoquiera que esta se defina). Según lo declarado por el secretario general de la ONU, António Guterres, en el Día Internacional de los Migrantes, detrás de cada cifra sobre migración hay una persona (una mujer, un niño, un hombre) con los mismos sueños que todas las demás: oportunidad, dignidad y una vida mejor.