La migración como estrategia de adaptación al cambio climático

 

A finales de marzo 2017, la OIM publicó el informe final de un proyecto sobre migración, medio ambiente y cambio climático (MECLEP), el cual concluyó que la migración en muchos casos contribuye a la adaptación al cambio ambiental y climático, ya que permite a los hogares afectados diversificar sus ingresos; mejorar sus oportunidades de empleo, de salud y de educación; y aumentar su preparación para futuros peligros naturales.

Por otra parte, el estudio señala cómo el desplazamiento de personas debido a peligros naturales plantea más desafíos a la adaptación, puesto que a menudo lleva a un aumento de la vulnerabilidad de los desplazados. La encuesta conducida por el MECLEP en Haití confirma los resultados de estudios anteriores (Gütermann y Schneider, 2011; Courbage et al., 2013; Sherwood et al., 2014): el nivel de vulnerabilidad de las personas desplazadas por el terremoto en 2010 aumentó después del terremoto. Muchas de esas personas acabaron viviendo durante muchos años sin servicios tales como agua, alimentos, baños y saneamiento, y sin adecuada protección. Por el contrario, la migración estacional (migración temporal sin cambiar el lugar de residencia permanentemente) resultó ser una estrategia de adaptación positiva en el país.

En consecuencia, una recomendación en materia de políticas que surgió del estudio señala la importancia de hacer todo lo posible para evitar el desplazamiento de personas y, en cambio, facilitar  otras formas de movilidad como la migración estacional aumentando la resiliencia de los hogares a los peligros naturales y disminuyendo el riesgo de desastres.

Otras recomendaciones:

Otro punto importante destacado por la investigación del MECELP se refiere a la reubicación planificada que puede por un lado ser una estrategia exitosa de adaptación y por otro exponer a la población a nuevas vulnerabilidades. Por ejemplo, la investigación de campo realizada en  República Dominicana (enfocada principalmente en la relocalización de la población de Boca de Cachón, Jimaní,  afectada por la crecida del Lago Enriquillo) muestra que la relocalización fue positiva en cuanto le proporcionó acceso a la vivienda a la comunidad, pero  al mismo tiempo la escasez de agua en los nuevos terrenos impidió la agricultura, conllevando una gran pérdida de arraigo. A este respecto, entre las muchas recomendaciones en materia de políticas propuestas por el estudio, se señala la necesidad de formular políticas y diseñar programas de relocalización con enfoque socioterritorial y participación social para poner en práctica medidas de adaptación.

Otras importantes recomendaciones en materia de políticas destacan la necesidad de integrar la migración en la planificación urbana para reducir los retos tanto para los migrantes como para las comunidades de destino y de tener especialmente en cuenta las cuestiones de género y las necesidades de los grupos más vulnerables.

En general, el proyecto MECLEP enfatizó la importancia para los países afectados por el cambio climático de recoger datos y realizar investigaciones sobre el nexo entre migración y cambio climático para formular respuestas políticas adecuadas. Talleres basado en el primer manual de capacitación sobre la temática migración, medio ambiente y cambio climático ayudaron a desarrollar las herramientas para integrar la movilidad humana en planes de adaptación al cambio climático e incluir aspectos del medio ambiente en el borrador de la política migratoria de Haití.

El MECLEP, financiado por la Unión Europea y ejecutado por la OIM en un consorcio de seis universidades, terminó a finales de Marzo 2017 después de tres años de implementación (enero 2014 – marzo 2017). El proyecto tuvo el objetivo de investigar cómo la migración, el desplazamiento y la reubicación planificada pueden contribuir a la adaptación al cambio ambiental y climático, comparando  datos recogidos en seis países: República Dominicana, Haití, Kenia, la República de Mauricio, Papúa Nueva Guinea y Vietnam, y es parte del trabajo más amplio de la OIM en el área de migración, medio ambiente y cambio climático. 

Más información:

 

Sobre los autores:

Irene Leonardelli  trabajó como asistente de investigación en el Centro de Análisis de Datos de la OIM (GMDAC) en Berlín. Desde octubre de 2015 hasta marzo de 2017 colaboró en el proyecto MECLEP (Migration, Environment and Climate Change: Evidence for Policy). Leonardelli tiene una maestría en migración internacional y cohesión social de la Universidad de Ámsterdam y una licenciatura en antropología cultural en la Universidad de Bolonia.

Guillermo Lathrop es miembro del staff de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO-, en donde ha trabajado en temas relacionados con el desarrollo económico local. Lathrop colaboró con el proyecto MECLEP en los años 2015 y 2016. Además, fue conferencista en desarrollo regional en el Institute of Social Studies, La Haya, Holanda. Cuenta un posgrado en planificación urbana y regional de la Universidad Católica de Chile.