Gobernanza migratoria: clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La migración es un poderoso impulsor del desarrollo sostenible. Los migrantes representan aproximadamente el 3% de la población mundial, pero producen más del 9% del PIB mundial, unos 3 billones de dólares más que si se hubieran quedado en su lugar de origen, según datos de OIM y McKinsey & Company.

En el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, las personas migrantes tienen el potencial de contribuir al desarrollo de sus comunidades de acogida por medio de capacidades, aumento de la fuerza de trabajo, inversiones y diversidad cultural. También pueden asumir un papel central en la mejora de la calidad de vida y a revitalizar la economía y el mercado laboral en sus países de origen mediante la transferencia de capacidades y recursos financieros.

Sin embargo, si la migración está mal administrada puede tener un impacto negativo en el desarrollo de la economía local e incluso poner en peligro a las personas migrantes y a la fuerza de trabajo nacional. Otros factores abordados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como el cambio climático, los mercados de trabajo, la educación, la pobreza y la violencia pueden tener un impacto sobre la migración.

La Agenda 2030 brinda una plataforma para abordar esta estrecha relación y maximizar las oportunidades. Los tomadores de decisiones deben reconocer que los ODS son interdependientes y que, por tanto, una acción destinada a cumplir con metas específicas de migración no debería darse de forma aislada.

En busca de mayores sinergias y amplia participación, OIM desarrolló la “Guía para profesionales sobre Migración y Desarrollo”,  que brinda ideas y asesoramiento para implementar aspectos de la migración en la Agenda 2030 de forma integrada con otras iniciativas de desarrollo sostenible, involucrando a todos los niveles del gobierno y a todos los actores sociales.

A continuación, presentamos una serie de aspectos esenciales para la implementación de iniciativas integrales en el campo de la migración y el desarrollo:

  1. Participación a nivel local. Los gobiernos locales están en una posición ideal para transformar la Agenda 2030 en acciones concretas y eficientes; pueden adaptar mejor las metas y los objetivos de la Agenda a contextos específicos, comunicarse y alentar la importancia de la acción local para los ciudadanos y desempeñar un papel crucial en la prestación de servicios. Es vital que los actores locales se incluyan en el proceso de diseño e implementación de políticas nacionales para que sean parte integrante de las mismas y que puedan contribuir a su funcionamiento.
  2. Participación horizontal. La migración tiene relaciones complejas con los diferentes sectores de gobierno. Para abordarlas de manera adecuada y trabajar para una gobernanza migratoria sostenible y bien gestionada, los gobiernos deben adoptar un enfoque intersectorial. Por ejemplo, promover un proceso mediante el cual la migración se integre en las políticas de áreas como la salud, la educación, el empleo y la seguridad social.
  3. Seguimiento de estructuras y mecanismos relevantes. Implica evaluar las instituciones, las estrategias, la legislación, los marcos de políticas, los planes y los proyectos que sean relevantes frente a las metas prioritarias de los ODS esto ayudará a cartografiar y analizar posibles sinergias y compensaciones entre las intervenciones relacionadas con la migración. Además, permite identificar incoherencias y prevenir la duplicación de esfuerzos.
  4. Movilización de recursos. Es necesario identificar las fuentes de financiación de las intervenciones. Si esto se lleva a cabo en el marco de un proceso de implementación de ODS más amplio, los organismos de implementación deberían seguir las estrategias de movilización de recursos implícitas. Si no, o además de esto, podrán redactar un plan de movilización de recursos para mostrar qué intervenciones propuestas requieren recursos adicionales y cuáles son las estrategias de acercamiento a socios.
  5. Desarrollar e implementar un plan de acción. Los actores gubernamentales deben adoptar planes formalmente. Si las acciones se llevan a cabo como parte de una implementación más amplia de los ODS, deberían seguir los procesos de planificación formal que ello conlleve. De lo contrario, deberán redactar un plan de acción operativo de migración-ODS. Esto resumirá los objetivos prioritarios de los ODS, las intervenciones para abordarlos y proporcionará más detalles sobre su diseño e implementación.

 

Aquí puede consultar la guía con información y consejos para la implementación de iniciativas.

 

Marcelo Pisani es el Director Regional de la OIM para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe. El Sr. Pisani cuenta con 18 años de experiencia en administración de proyectos, asesoría para la generación de políticas públicas, y en otras áreas vinculadas con la superación de la pobreza y la atención de poblaciones vulnerables en situaciones de emergencia. Anteriormente fue Jefe de Misión de la OIM en Colombia y en Zimbabue, y trabajó en el Banco Mundial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Es arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 


Gobernanza Migratoria: Una estrategia de adaptación al cambio climático

Joki y Bevelyn junto con su hermano discapacitado y sus padres son la única familia que vive en la pequeña isla de Huene. Originalmente vinculada a una isla cercana, la isla se ha ido reduciendo lentamente a lo largo de los años, lo que hace que cada vez sea más difícil cultivar. Es probable que Joki y Bevelyn sean la última generación en vivir en la isla. Fotos: IOM 2016 / Muse Mohammed
Categoria: Migración y Medio Ambiente
Autor: Autor Invitado

 

Si bien la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 señala que las Partes tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas para mitigar los efectos del cambio climático, la cruda verdad es que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) sufren sus efectos de manera desproporcionada, a pesar de contribuir menos del 1% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Los desastres debidos a amenazas naturales, muchos de los cuales se ven agravados por el cambio climático y que están aumentando en frecuencia e intensidad, ha tenido como consecuencia un elevado costo humano y económico para el Caribe. En 2017, solo la temporada de huracanes en el Atlántico desplazó a más de 3 millones de personas en un mes.

El informe especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), publicado recientemente, proyecta que a 1,5° C, los PEID enfrentarán un aumento en los incidentes de migración interna y desplazamiento, tensión por agua dulce y aún más preocupante: aumento de la aridez, inundaciones costeras y oleadas que incluso podría dejar a varias islas atolón o coralinas inhabitables. Al respecto, el Dr. Douglas Slater, Secretario General Adjunto de la Secretaría de CARICOM, comentó

 "Nosotros [Caricom] tenemos que seguir alzando nuestras pequeñas pero poderosas voces, porque el cambio climático es existencial para nosotros".

Los Estados del Caribe han lanzado una variedad ejemplar de medidas de adaptación, como sistemas de alerta temprana, seguros de protección, obras de infraestructura resilientes, como en el caso de Dominica. No obstante, resulta clave abordar los vínculos entre el cambio climático, la vulnerabilidad, los desplazamientos y el aumento de los riesgos potenciales que enfrentan los PEID para garantizar que la migración inducida por el ambiente no se equipare a crisis, sino a adaptación.

En esta línea, los esfuerzos en materia de gobernanza de la migración es una estrategia efectiva capaz de enfrentar los efectos del cambio climático al:

Integrar la movilidad humana en la gestión del riesgo de desastres, planes y políticas nacionales de adaptación para minimizar la migración forzada y el desplazamiento. Por ejemplo, el Informe global sobre desplazamiento interno de 2018 señala que antes y durante el huracán Irma, 1,7 millones de personas fueron evacuadas en Cuba, como parte de la respuesta a desastres que ha elaborado este país centrada en la movilización y preparación de la comunidad. Esta estrategia de adaptación demuestra que el desplazamiento no siempre debe ser un resultado negativo, sino que también puede mejorar en la reducción de desastres. El enfoque de movilidad humana también hace énfasis en la protección de poblaciones vulnerables y el combate a la trata y el tráfico de personas en contextos de amenazas naturales y crisis.  

Promover la cooperación con países vecinos y otros países pertinentes para preparar sistemas de alerta temprana y reservas, planificar medidas de contingencia, evacuaciones, la recepción y los acuerdos de asistencia y la gestión de fronteras para facilitar la migración segura y ordenada, y mejorar la capacidad de respuesta al desplazamiento transfronterizo de desastres, así como el retorno y la reintegración de poblaciones.

Desarrollar acuerdos bilaterales y multilaterales de migración para el involucramiento de migrantes y miembros de la diáspora en oportunidades laborales, para proporcionar recursos financieros y humanos a sus países de origen. El Marco Operativo de Crisis Migratoria de la OIM señala que la diáspora puede estar interesada en participar e incluso dispuesta a regresar para apoyar los procesos de transición y recuperación. El Banco Mundial agrega que la reducción de las tarifas de las transacciones y las remesas representa una oportunidad para aprovechar el potencial de las diásporas en los esfuerzos de cooperación. Un ejemplo de un acuerdo podría ser la definición de esquemas de migración laboral temporal de trabajadores calificados para apoyar en los esfuerzos de reconstrucción poscrisis. Por ejemplo, la respuesta de la OIM en Dominica, después del huracán María, incluyó la capacitación de 71 personas en carpintería básica y el empleo de 36 carpinteros, cuatro de los cuales eran trabajadores migrantes de Trinidad y Tobago.

Fortalecer estrategias subregionales, la cooperación y el desarrollo de las capacidades de todos los países involucrados para promover la resiliencia, el desarrollo sostenible, así como la asistencia humanitaria y la protección de los derechos humanos de las poblaciones afectadas en cualquier lugar de la región.

Delinear estrategias de reubicación planificada como iniciativa de adaptación al aumento del nivel del mar y las inundaciones. Según el Banco Mundial es importante contemplar esta estrategia como una solución a largo plazo e incluso de último recurso, pues la adaptación "en sitio" tiene sus límites, ya que ciertos entornos serán inviables para medios de vida sostenibles y dignos.

Habilitar la migración como una estrategia de adaptación que permita disminuir la vulnerabilidad de los medios de vida de las personas, mediante la creación de incentivos para atraer a las personas hacia lugares y sectores menos sensibles a los efectos del cambio climático. En este sentido, el Banco Mundial sugiere la creación de una economía resiliente y diversificada. Esto incluye la creación de oportunidades laborales alternativas, la capacitación de migrantes potenciales, los esfuerzos de integración (especialmente en áreas urbanas) y la identificación de mercados laborales resistentes al clima.

La migración es un fenómeno complejo que suele tener múltiples factores, pero la migración inducida por el medio ambiente sigue siendo una realidad y se espera que aumente debido a los efectos del cambio climático. Por ello, medidas de gobernanza como las que hemos mencionado, referentes a la movilidad humana, los derechos de los migrantes y potenciales migrantes, deben contemplarse como parte de estrategias integrales de adaptación. Eso es especialmente necesario cuando los Estados, particularmente de la región del Caribe, exigen que las acciones para combatir el cambio climático sean más ambiciosas, efectivas e inmediatas. 

 

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