Celebrar la diversidad que nos une

 

*Esta entrada fue originalmente escrita y publicada en inglés por Hajer Naili en el blog global de la OIM.

"Mi madre era su propia Ellis Island" (una pequeña isla por la cual entraron millones de inmigrantes a los Estados Unidos entre 1892 y 1954), decía Luis Torres sobre su madre, una inmigrante salvadoreña que huyó de la guerra civil y encontró refugio en California en los años 80.

"Todo el mundo ha entrado por su puerta, por su apartamento, mientras se establecían en EE. UU. y eso no habría ocurrido si ella no hubiera venido aquí", recuerda Torres sobre sus tíos que se reunieron con su madre en ese país.

Torres, a quien entrevistamos en Nueva York como parte de la campaña Soy migrante, es uno de los 18 millones de hijos de inmigrantes nacidos en los EE. UU. y que ahora representa la diversidad del rostro de Estados Unidos.

A pesar de lo que parece ser un clima inhóspito para los extranjeros, los inmigrantes sin duda siguen siendo parte de la identidad estadounidense. Estados Unidos tiene más inmigrantes que cualquier otro país en el mundo con un estimado de 46 millones de personas nacidas fuera del país.

Representando más del 13 % de la población de los Estados Unidos, la población inmigrante también es muy diversa. Casi todos los países del mundo están representados entre los inmigrantes de los EE.UU., de acuerdo con el Pew Research Center.

De Europa a Centroamérica y Suramérica y a Asia y el Medio Oriente, los EE.UU. ha sido una tierra de refugio y oportunidades para los inmigrantes.

El exsecretario de los Estados Unidos, Colin Powell, dijo una vez: "Estados Unidos es una nación de naciones, compuesta por gente de todas las tierras, todas las razas y practicando toda fe. Nuestra diversidad no es una fuente de debilidad, sino de fortaleza y de nuestro éxito".

De hecho, las personas de los Estados Unidos representa una variedad de antecedentes étnicos, culturales y religiosos; todos ellos ayudan a componer el complejo cuadro de lo que significa ser un estadounidense.

Hoy, conmemorando el Día Mundial de la Diversidad Cultural, les comparto estos cinco videos cortos que vislumbran muchas de las historias de los inmigrantes de los Estados Unidos.

Estos videos son parte de una serie de entrevistas que serán lanzadas en junio por la OIM en Washington y su socio sin fines de lucro USAIM.

El mes de junio ha sido tradicionalmente conocido como el Mes del Patrimonio Cultural del Inmigrante en los Estados Unidos. Esta es la ocasión para celebrar la diversidad y el patrimonio compartido contando historias de individuos que forman parte del tejido estadounidense.

 


Lo que el fútbol nos enseña sobre migración

Categoria: Migración y Desarrollo
Autor: Tatiana Chacón Salazar

 

Más que un deporte popular en nuestras sociedades, el fútbol es parte de la construcción de la identidad de los pueblos. Sin importar el origen, la clase social o el color de piel, si hay algo que brinda sentido de identidad y pertenencia es este deporte. No importa si se juega con un balón original o una botella reciclada: ¡todos gritan gol con la misma emoción!

El fútbol no sólo es un espectáculo que mueve masas y millones: es un juego que despierta pasiones y contrastes alrededor del mundo. La Copa Mundial de la FIFA es el mejor ejemplo de ello. Por semanas el mundo entero pone su atención en los  partidos, pero pocas veces nos detenemos a pensar en que la gran mayoría de los futbolistas son migrantes. 

En Mesoamérica están participando las selecciones de México, Costa Rica y Panamá en el Mundial de Rusia 2018. De 69 jugadores de estas selecciones, 46 son personas migrantes. Estadísticas de FIFA 2017 revelan que el 55% de futbolistas jugaron en un club fuera del país donde tienen la ciudadanía. Más del 90% de los jugadores de las selecciones nacionales de Colombia, Bélgica, Irlanda, Suecia y Suiza jugaron para un club en el extranjero y de los 100 jugadores mejor calificados en 2017, 72 eran migrantes.

Verlo de este modo nos puede ayudar a tener una visión más integral y menos estereotipada de la migración. La migración nos enriquece como sociedad, el fútbol es un ejemplo de ello. ¿Cuántas veces los españoles de Barcelona han gritado gol gracias a un argentino? ¿Cuántos costarricenses se cuestionaron que quien anotó en Brasil 2014 nació en Nicaragua? ¿Cuántas veces el fútbol nos ha ayudado a dejar de ver etiquetas?

A pesar de que el racismo y la xenofobia han tenido lugar en contextos futbolísticos, prefiero pensar en el fútbol como una herramienta para unir y no para discriminar. Como una herramienta para la integración de las personas y para la creación de vínculos con las comunidades. Pienso en el fútbol como puente para promover los derechos humanos. Los intereses y valores comunes pueden compartirse a través del deporte al promover el diálogo intercultural y fortalecer la tolerancia.

Puede conocer historias sobre deporte, migración e integración en la plataforma de la OIM: Soy Migrante - “Together Through Sport”.

 


   

   Sobre la autora:

Tatiana Chacón Salazar es comunicadora de la OIM en Costa Rica. Además, se ha desempeñado como asesora en comunicación en diferentes organizaciones públicas y privadas en temas de medio ambiente, género y migraciones. Es relacionista pública de la Universidad de Costa Rica y cuenta con estudios en Comunicación Multimedia de la Universidad Autónoma de Baja California.