¿Cómo ayudar a los migrantes a integrarse mediante actividades de preparación y recuperación en casos de desastre?

Bettrice, al medio, preparándose para una capacitación de la Cruz Roja con voluntarios de Guyana y Montserrat.
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*Esta entrada fue publicada originalmente en inglés aquí.

Con una serie de recursos diferentes a los que usan los locales, los migrantes se enfrentan a desafíos específicos antes y después de los desastres naturales. Por esto es fundamental tomarlos en cuenta en el proceso de reducción de riesgos y recuperación posteriores a los desastres. Aquí le damos la palabra a una migrante que se encuentra en un lugar muy afectado por una serie de erupciones volcánicas. Aunque se trate de una historia particular que refleja la experiencia personal y la percepción de una sola persona, esta también relata los numerosos problemas a los cuales se enfrentan los migrantes en contextos posteriores a desastres naturales. 

Casi 15 años de erupciones volcánicas llevaron a la destrucción total del sur de Montserrat, una de las Islas de Sotavento y de las Antillas Británicas, así como de su capital Plymouth. Este círculo vicioso desencadenó un cambio demográfico imprevisto en la isla.

Los primeros tres años después de 1995, cuando la crisis volcánica empezó, aproximadamente un 75 por ciento de la población fue forzada a abandonar el país, dejando únicamente 2,400 habitantes en comparación a los 10,500 que habían en 1995. Esto dejó enormes brechas laborales en todos los sectores de la sociedad. Progresivamente después de este éxodo masivo de personas, la población se comenzó a rejuvenecer a medida que migrantes de otras islas vecinas, atraídos por los trabajos que los locales dejaron y por las urgentes necesidades en el sector de la construcción, comenzaban a llegar. Desde el 2002, casi la mitad de la población de Montserrat está constituida por inmigrantes y sin ellos el país no podría funcionar.

Bettrice, una jamaiquina de 30 años, es una de esas personas migrantes en Montserrat. 

Betricce, a la derecha, junto a algunas voluntarias de la Cruz Roja de Montserrat.

 

Por casi 10 años, ella había sido una especialista en tuberculosis en su país de origen, pero en el 2010 ella se enteró que el hospital de Montserrat necesitaba un reemplazo para el puesto de técnico en atención médica. En este punto de su vida, Bettrice buscaba un cambio.

Recién llegada a Montserrat, Bettrice se enteró que solo podría obtener un contrato a corto plazo. A pesar de su gran formación académica y sus 6 años de experiencia, ella pronto sintió que no estaría en la capacidad de progresar en su carrera. Durante varios años, ella se quedaba en Montserrat cumpliendo con la duración de su contrato y entre la firma de otro contrato viajaba unos días a Jamaica – en otras palabras, su situación laboral dictaba el cuándo ella podía ver a su familia y a sus seres queridos en su país de origen.

En 2014, en su tercer viaje a Montserrat, Bettrice aplicó a un puesto de agente para la Reducción de Riesgos de Desastres con la Cruz Roja de Montserrat. Ella había sido una voluntaria para esta organización desde que llegó a la isla y siempre creyó en su misión.

Después de 15 años de constantes catástrofes naturales, el trabajo de Bettrice con la Cruz Roja es indispensable y contribuye al proceso de recuperación de la isla. La Cruz Roja ha jugado un papel importante en la actual revitalización de Montserrat, no solamente por su enfoque sobre la gestión de desastres, pero también por la asistencia que le proporciona a los migrantes, ayudándoles así a una mejor integración. Se desempeña a un nivel municipal a través de varios proyectos de revitalización comunitaria, incluyendo la mejora al acceso y a la gestión de residuos, la limpieza de casas abandonadas, etc. También, lleva a cabo programas de sensibilización de riesgos y evaluaciones de los niveles de vulnerabilidad de cada municipalidad frente a diversas catástrofes naturales con el fin de implementar proyectos específicos y promover el trabajo gubernamental. 

 

El volcán Soufrière Hills ubicado en las afueras de Plymouth, Montserrat.

Los migrantes representan una gran mayoría de los voluntarios de esta organización – a veces se calcula que en un 80 o 90 por ciento. Con un fuerte énfasis a la no discriminación y la inclusividad, ser voluntario de la Cruz Roja local brinda la oportunidad a los recién llegados de participar en sus comunidades, conocer gente y ser parte la isla de Montserrat.

Bettrice explicó que a pesar de los esfuerzos continuos de integrarse y de descubrir la rica cultura del país, su nacionalidad pareció siempre mantenerla apartada. Ella incluso se unió a un coro con la esperanza de conocer más sobre la cultura de Montserrat. De hecho, algunos locales empezaron a creer que ella era de Montserrat – considerada como alguien que emigró durante la crisis de los volcanes y regresó una vez terminada. Por mucho tiempo ella pensó que era más fácil dejarles creer eso. Cuando se supo que ella era de Jamaica, perdió una gran parte de sus relaciones sociales y comenzó a acercarse a la comunidad jamaiquina. Para ella era más fácil expresarse y entenderse con ellos.

La discriminación constante en contra de las comunidades de migrantes en Montserrat es algo que le disgusta a Bettrice. Ella afirma que los migrantes necesitan fortaleza mental para lidiar con los constantes ataques y estigmas a los cuales se enfrentan. Ella explicó lo difícil que es mantener una buena relación con alguien que haya nacido y crecido en la isla, queriendo decir que juntarse con los de su propia nacionalidad le parecía más fácil. Sin embargo, a través de la Cruz Roja ella se dio cuenta de la necesidad de incluir a los demás y de no cerrarse a otros grupos. En su trabajo, Bettrice hace el intento de unir a las personas. Ella organiza reuniones en distintos barrios de la isla de Montserrat, donde se asegura de invitar a todas las comunidades.

 

Un vistazo a la destrucción causada por el volcán en las proximidades de Plymouth.

Una de sus mayores funciones es ayudar pro-activamente a reducir la vulnerabilidad de las personas frente a los desastres naturales tal como las erupciones volcánicas. Primero, para que ella pueda abogar de la forma más adecuada con el fin de que se incluyan las necesidades más básicas de cada comunidad en el plan de recuperación nacional y en las estrategias de prevención ante desastres, ella debe comprender las situaciones socio-económicas específicas de cada una de estas. Efectivamente, como muchas personas están llegando a Montserrat para encontrar mejores oportunidades económicas, los migrantes están obligados a aceptar los trabajos más inestables y menos remunerados, como la limpieza en casas o la construcción, y viven en condiciones muy precarias, muy a menudo en áreas cercanas que fueron devastadas en repetidas ocasiones por las erupciones.

Al sufrir un alto grado de estigmatización, los migrantes son marginalizados desde el punto de vista espacial, social y económico. A pesar de que constituyen más del 50 por ciento de la población total, no están representados en el nivel de toma de decisiones y no todas las nacionalidades están en la capacidad de votar. A través de la Cruz Roja, Bettrice identifica las necesidades de estos y trabaja para empoderar a los más vulnerables y reducir la pobreza. Ella le ayuda a los migrantes a estabilizar su situación y a meterse de lleno en la vida de Montserrat con el objetivo de hacer contribuciones a largo plazo para el país. 

Bettrice ayuda a que sus voces sean escuchadas. 

Ella ha afirmado que se deberían de realizar más trabajos como este, argumentando que los migrantes no están tomados suficientemente en cuenta en la planificación de emergencias. Ella ha abogado a favor de que la comunidad jamaiquina tenga un líder fuerte que sea capaz de representarlos y de ayudarles a hacerse un puesto en la sociedad. Su compromiso con la Cruz Roja va más allá del simple hecho de reducir los riesgos de desastres. Este abarca el concepto de que una sociedad dividida es una sociedad vulnerable, que hay que contribuir a la cohesión social y destacar la necesidad de una mejor representación de la población más marginalizada de Montserrat que son los migrantes.

Siete años después de haber llegado, Bettrice se siente aceptada en la isla y se enorgullece de ser reconocida públicamente como jamaiquina. Si bien ella todavía recibe críticas, no tiene miedo de expresarse y de ser la portavoz de los migrantes o, en general, de los grupos más vulnerables de la isla.

 

 

Sobre la autora:

Esta historia fue escrita por Charlotte Monteil, geógrafa y estudiante en 4º año de doctorado en la Universidad de East Anglia (Reino Unido). Actualmente, ella trabaja en los procesos de recuperación tras los desastres naturales. Estuvo 10 meses en la isla de Montserrat analizando las experiencias del país después de 15 años de constantes erupciones volcánicas. Charlotte se interesa particularmente en las vulnerabilidades sociales; la relación entre los desastres, la migración y la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, las medidas de reducción de riesgos de desastres y la producción de nuevos conocimientos. Colaboró en la redacción del libro “Migrants in Disaster Risk Reduction. Practices for Inclusion” publicado en 2017 por la Iniciativa Migrantes en Países en Crisis (MICIC por sus siglas en inglés) de la OIM.

Esta historia fue publicada con motivo del Día Internacional para la Reducción de Riesgos (13 de octubre).

 


¿Por qué no es correcto hablar de “víctimas” de tráfico?

Categoria: Migración y Gestión Fronteriza
Autor: Rosilyne Borland

 

¿Por qué no es correcto hablar de “víctimas” de tráfico? Primero, definamos qué es el tráfico ilícito de migrantes:

El “tráfico ilícito de migrantes” es la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material (Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional).

Entonces, el tráfico ilícito es una violación de la política migratoria de un país. Es una entrada o cruce de una frontera internacional en forma ilegal, organizado por un tercero –el traficante – por un precio. Eso significa que la víctima del delito de tráfico ilícito es, técnicamente, el Estado, no el migrante que paga por el “servicio”.

¿Significa entonces que el tráfico no causa daños a los migrantes? ¿O que los migrantes que recurren a traficantes no sufren abusos o violencia?  

Por supuesto que no. Sabemos que muchos migrantes sufren agresiones, violación, extorsión y muchos otros abusos en el contexto del tráfico. Por lo tanto, estos migrantes pueden ser víctimas de otros delitos, pero no del crimen del tráfico en sí.

¿Por qué entonces algunos actores siguen utilizando el término “víctima” de tráfico?

En ocasiones, este término es utilizado (aunque técnicamente sea incorrecto) para reconocer los altos niveles de vulnerabilidad que viven algunos de los migrantes que recurren a los traficantes, una situación que es aprovechada por las redes criminales. El hecho de que algunos migrantes sienten que no tienen otra opción más que enfrentar los riesgos y peligros potenciales de un proceso de tráfico puede estar vinculado con inequidades, falta de oportunidades, pobreza, discriminación y otros factores, los cuales en algunos casos  pueden ser reconocido como violencia estructural. Por ende, debido a la combinación de los otros delitos sufridos por algunos migrantes en el contexto del tráfico, junto con la alta vulnerabilidad que los lleva a pagar por un traficante, es que a veces se utiliza la palabra “víctima”.

Si no estamos en un contexto legal, ¿por qué no llamarles “víctimas”?  ¿Qué daño podría causar?

Es importante usar los términos correctos porque precisamente algunos migrantes son víctimas de otros delitos y necesitan asistencia. Tenemos que identificar a los migrantes en contextos de tráfico que necesitan apoyo, asistencia y protección, ya que han sufrido violación, extorsión u otro delito. Si algunos actores en la lucha contra el tráfico ilícito se refieren a todos los migrantes como “víctimas”, y otros  no reconocen la posibilidad de que algún migrante podría necesitar ayuda como víctima de un crimen conexo al tráfico, entonces ninguno de los dos grupos va a poder identificar y apoyar a quienes realmente necesitan ayuda.

Nuestro deber, nuestro reto, es reconocer la violencia y abuso que ocurre en el contexto del tráfico ilícito, así como encontrar formas de prevenirlo y responder ante este.

Más recursos sobre el tráfico ilícito de migrantes: 

 


 

   Sobre la autora:

Rosilyne Borland es la Especialista Regional Principal en Asistencia al Migrante en la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Cuenta con 14 años de experiencia en el desarrollo internacional y se ha especializado en temas relacionados con los derechos humanos de las personas migrantes, con énfasis en  trata de personas y salud, y migración de retorno. Rosilyne tiene una Maestría en Desarrollo Humano Internacional de la Escuela de Servicio Internacional de la American University.